viernes, 3 de abril de 2015

(D.F. 42) ATAQUE DE LOCURA


A pesar de estar en territorio presuntamente amigo, para evitar riesgos innecesarios Cesar iba delante de Julia, la cual llamaba a Arturo con la esperanza de que hubiera sobrevivido y llegado al refugio antes que ellos. Detrás de una de las puertas, tuvieron la impresión de oír un ruido; Cesar apartó a la mujer y entró el primero, para encontrarse con un afilado cuchillo de cocina clavado en el costado, la resistencia del traje de supervivencia evitó que la hoja penetrase demasiado, aún así dejó al hombre fuera de combate durante unos minutos. Ante sus ojos, Julia vio a Arturo, aunque no parecía él, iba completamente desnudo y su mirada era la de un loco, con el cuchillo ensangrentado en la mano. La mujer retrocedió gritando aterrorizada ante aquella visión de pesadilla.
 ─ Habéis venido a quitarme mi dinero y mis posesiones, para hacerme trabajar como un esclavo en vuestra ciudad. ¡Pero no lo conseguiréis! 
 Julia trató de salir corriendo, pero Arturo saltó sobre ella haciéndola caer al suelo y ya le iba a asestar una puñalada cuando Cesar se abalanzó sobre él impidiéndoselo; los dos hombres forcejearon en el suelo, pero la herida de Cesar le dejaba en inferioridad de condiciones ante la locura de Arturo, que enseguida se colocó encima de él dispuesto a asestarle una nueva puñalada, Julia logró evitarlo dándole un contundente golpe en la cabeza dejándolo medio atontado durante unos escasos segundo, tambaleante, se levantó de nuevo para contraatacar, cuando llegaron Casandra y Adrián los cuales consiguieron por fin desarmar, reducir e inmovilizar al enloquecido Arturo. 
 ─ ¿No será ese vuestro compañero perdido? ─ preguntó Adrián. 
 ─ Eso me temo ─ contestó Casandra 
─ ¿Estáis bien? 
─ No del todo ─ le respondió Cesar presionándose la herida con la mano. Julia se arrodillo ante él para mirar la puñalada, haciendo que Cesar se quitara tanto la máscara como la parte superior del traje, dejando al descubierto su torso. 
─ ¡Atad bien a Arturo y encerradlo en algún sitio que no estorbe! 
─ Ordenó Julia mientras ella abría una de las mochilas buscando el botiquín de primeros auxilios. 
─ ¡No os saldréis con la vuestra! ¡Yo regresaré a la ciudad con mi fortuna y me adueñaré de todo! ─ dijo Arturo desvariando cada vez más mientras Casandra y Adrián se lo llevaban de allí maniatado. Julia que también se había quitado la máscara curaba la herida de Cesar. 
─ Prométeme que esto no te hará cometer una locura como la de Pablo. No quiero más bajas. 
─ Tranquila mujer, me las he visto con heridas peores que no me han impedido seguir adelante ─ contestó Cesar sonriéndole. 
Cuando regresaron Casandra y Adrián, ayudaron al herido a levantarse para llevarlo a uno de los dormitorios de los que disponía el refugio. 
─ ¿Se sabe algo de la hermana de Arturo o era una invención suya para arrastrarnos asta aquí? ─ preguntó Cesar acomodándose en la cama 
─ Sí la hemos encontrado, pero me temo que llevaba meses, tal vez años muerta ─ dijo Casandra mientras Adrián a su espalda asentía. 
─ Con esa herida, será mejor que nos pongamos cómodos asta que podamos salir. ¿Dónde habéis dejado a Arturo? Esto es inmenso ─ dijo Julia que parecía haber tomado el mando. 
─ Encerrado en una de las muchas habitaciones de este sitio 
─ respondió Adrián. 
─ Entonces habría que poner un poco de orden este sitio mientras se recupera el vejestorio ─ ironizó Casandra sonriendo a su padrastro. 
─ Muy graciosa ─ contestó Cesar devolviéndole la sonrisa. 

Jotacé.

2 comentarios:

  1. ¿La expedición fue para rescatar a alguien que ya había muerto? ¿Arturo se volvió loco o ya lo estaba?
    Tu historia propone muchas intrigas, algunas respuestas y más intrigas.
    Es para esperar el próximo capítulo.

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  2. Poco a poco nos acercamos al final y ya veremos a donde nos lleva todo, espero no defraudar.

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