viernes, 15 de mayo de 2015

(D. F. 48) TRAIDOR


Arturo corría por el exterior como alma perseguida por el diablo, tapándose la herida de la mano que seguía sangrando. Abandono la zona residencial de la ciudad y llegó a los edificios, los animales rugían y gruñían por doquier y pronto llamó la atención de los hombres mutantes de la zona, los mismos que lo persiguieron la primera vez que salió del refugio. Durante semanas se habían llegado a instalar en los túneles del metro con la esperanza de volverlo a encontrar. 
 ─ ¡Miradme bien bestias inmundas! ¡Soy normal! ─ gritó en un acto aparentemente suicida.         El eco de su voz resonó en la noche, atrayendo cada vez más a mutantes al lugar. Aunque el hombre parecía una presa demasiado fácil y jugosa, aquellos seres temían que aquel loco fuera en realidad el cebo de alguna extraña trampa. Arturo siguió andando, con la respiración agitada. 
 ─ ¡Vamos salid! ¡Tengo un trato que hacer con vosotros! ─ volvió a gritar. 
 Solo cuando los mutantes estuvieron seguros de que aquel loco estaba solo se dejaron ver, rodeándolo hasta que le era del todo imposible huir, su aspecto especialmente sobrecogedor, vestidos con sus roídas y harapientas ropas y desprendiendo un olor nauseabundo, aún así, Arturo temblaba pero más de frío que de miedo. 
 ─ Nos llamas bestias a nosotros cuando eres tú el que apareces desnudo, como si fueras un animal, dispuesto a dejarte cazar ─ dijo el líder mutante hachándose a reír seguido por el resto de la tribu. 
 ─ Tengo un trato que hacer con vosotros ─ volvió a repetir Arturo tiritando de frío, cuando cesaron las carcajadas. 
 ─ Está bien, habla. 
 ─ Os puedo llevar a un sitio donde hay más gente como yo, tres… no cuatro, dos hombres y dos mujeres, están en un refugio aquí cerca. A cambio me dejareis coger algunas cosas de allí y buscar mi refugio en los túneles del metro. 
 ─ Hay un viejo refrán que dice “más vale pájaro en mano que ciento volando”. ¿Además, como sabemos que no nos llevaras directos a una trampa? 
 ─ Crees que vendría así si fuera una trampa. Ellos me dejaron como estoy, me robaron y me abandonaron, son peor que vosotros. 
 El mutante meditó por un momento la propuesta de Arturo. 
 ─ Está bien, te acompañaremos, pero como trates de engañarnos lo pagarás caro ─ contestó por fin. 
 Arturo pensó que por fin podría salirse con la suya, regresaría a la ciudad subterránea como único superviviente de la expedición, lo acogerían como un héroe, además llevaría consigo todo aquel dinero que tenía guardado en la caja fuerte del refugio y las cosas volverían a ser como antes, al menos en aquella ciudad. La única pena era que Julia fuera parte de la paga a aquellos monstruos, pero ya encontraría a otra mujer, a cientos con toda la fortuna que llevaría consigo. 
 En cuanto al mutante, se había dado cuenta de la locura de aquel humano, aún así todo aquel resentimiento que sentía hacia sus semejantes haría que ellos tuvieran un gran festín, si era cierto que habían cuatro humanos en el refugio, con aquel loco serían cinco, aquel no era el único superviviente que habían llegado a encontrar a lo largo de los años y su carne sin contaminar era mejor que la de cualquier otro animal de los que por allí predominaban. 
 Por fin llegaron a su antigua casa y a la escotilla de acceso al refugio bajo las ruinas. La escotilla parecía atascada, pero al cabo de un rato consiguió abrirla. 
 ─ Están ahí dentro ─ dijo Arturo mostrándoles la entrada. 
 ─ De ninguna manera, tu entrarás delante y cuidado con hacernos una jugarreta ─ contestó el mutante. Arturo comenzó nuevamente a descender, seguido por los mutantes. 

Jotacé.

4 comentarios:

  1. Arturo parecía ser el protagonista, al principio.
    Pero luego, en un interesante giro narrativo, se volvió un antagonista. No tiene sentido el presentarse con dinero, para impresionar a esa sociedad útopica. Es posible que en ese mundo destruido, ya no tenga ningún valor. Como tal vez lo tengan la tecnología, las armas. Si siquiera es capaz de Julia, que se mostró tan generosa con ella.
    En comparación, Roma, personaje que parece haber quedado fuera de la historia, no se dejó enloquecer ante circunstancias tan adversas. Tal vez haya hecho los que hacen los mutantes, pero supo encontrar la oportunidad de abandonarlos, siendo agradecida.

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    1. Arturo me sirvió para dar a conocer esa ciudad utópica, aunque nunca pudo aceptar los cambios que se desarrollaron en el mundo. Cambios que no a todos afectaron por igual por muy mutantes que fueran, aunque casi todos se dejaron arrastrar por las circunstancias.

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