viernes, 8 de mayo de 2015

(D.F. 47) LA FUGA.


Tras ser sustituido por Julia en la guardia, Adrián fue a descansar. En la cama Cesar dormía profundamente reponiéndose de sus heridas, Casandra fingía dormir en su saco respirando inquieta por lo leído en el diario de Miriam, él mismo estaba algo intranquilo, deseando que el tiempo pasara rápido y salir de allí lo antes posible; lo ocurrido durante años en aquel refugio le ponía los vellos de punta. Tras salir del cuarto de baño se echó en su saco a descansar, pensando que él también había pasado la mayor parte de su vida en soledad, tal y como le ocurriera a Arturo y a pesar de haber sido aceptado bien por sus compañeros, prefería mantener las distancias, por lo menos hasta llegar a la ciudad. El único contacto mantenido con otro ser humano durante la mayor parte de su vida fue con su madre, con la que llegó compenetrarse de tal manera en el mantenimiento de su refugio, que apenas necesitaban hablar y ahora temía cometer algún error con sus nuevos compañeros, sobre todo a los ojos de Casandra, deseaba estar con ella, era real, al contrario que las fotografías, libros y películas con las que su madre tratara de aleccionarle en los delicados temas del sexo. 
 ─ Debe quedar alguien escondido en alguna parte, tu padre trabajaba con otra mucha gente para salvaguardar la vida humana y cuando yo ya no esté deberás ir en su busca ─ le había llegado a decir en más de una ocasión.
 El nunca creyó que fuera capaz de encontrar a dichos supervivientes y menos aún que pasaran justo por la puerta de su refugio escondido en las alcantarillas para ofrecerle una nueva vida, si es que lograban llegar allí a la ciudad subterránea de que provenían. 
 De fondo a lo lejos se escuchaba la voz de Julia. Él Desconocía la relación de aquella mujer con el prisionero, pero después de leer apenas unas líneas de los diarios, la afectó incluso más que a Casandra que se lo había leído prácticamente entero. 
 Por un momento se hizo el silencio tal y como reinara las horas precedentes, pero un fuerte y estremecedor ruido, los hizo incorporarse de golpe a él y a Casandra.
 ─ ¡¿Qué ha sido eso?! ─ preguntó la joven.
 ─ No lo se, Julia está con Arturo. De hecho hace un momento la escuchaba hablar con él.
─ Yo también. ¡Vamos, no me fío un pelo!
 Antes de salir de la estancia, Casandra miró un momento a Cesar, durmiendo profundamente con aquel leve ronquido y sin percatarse de nada. En el pasillo, apenas les dio tiempo a ver desaparecer como un relámpago a la desnuda figura de Arturo, tras uno de los pasillos.
 ─ ¡Ve tras él, pero ten cuidado, es su territorio y es peligroso! ─ ordenó Casandra mientras ella entraba en la habitación donde lo habían retenido. 
 Casandra encontró a Julia tumbada en el suelo, estaba inconsciente pero viva, eso si con un enorme chichón en la cabeza y su traje estaba ensangrentado, pero tal y como pudo comprobar, la sangre debía pertenecer al fugitivo. Vio los restos de cristal, rotos y ensangrentados en el suelo junto con las ligaduras cortada y enseguida adivinó lo ocurrido allí.
 Por suerte para Adrián, los restos de sangre, dejados sobre todo por las paredes, facilitaba seguir la pista a Arturo por el inmenso refugio. Un extraño y penetrante olor le llenó los pulmones junto con una ráfaga de aire del exterior. Respirar durante un tiempo demasiado prolongado aquel aire contaminado podía afectarle de forma incluso letal o te cambiaba totalmente el metabolismo tal y como hiciera en su día con los mutantes, pero para eso tendrían que pasar días, incluso puede que meses. Aún así vio que Arturo había huido al exterior sin ningún tipo de protección; él aún con el traje puesto, sin su máscara estaba tan expuesto como el propio Arturo, cuyas huellas iban directas a fuera. Con todas las escotillas abiertas, decidió asomarse al exterior para asegurarse de que los restos de sangre seguían realmente hacia fuera. Una vez comprobado volvió a cerrarlo todo y sintiéndolo mucho por Arturo, atrancó la puerta para evitar que los sorprendiera, aquel hombre estaba totalmente trastornado y podía ser muy peligroso. 

 Jotacé.

2 comentarios:

  1. Arturo se muestra cada vez peor, sobre todo comparandolo cn César que se mantuvo cuerdo, tal vez por influencia de su madre.
    Que mal Arturo, comportarse tan violenta e irracional con Julia, que fue tan buena con él. Y lo sigue siendo, tratandolo de entender, aun después de leer el diario de Miriam.

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  2. Es una mezcla de miedo y locura lo mueve a Arturo.

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