viernes, 12 de junio de 2015

(D.F. 52) MÁS ALLÁ DE LAS NUBES Siniestro Total @ Bilbao - Monstruos.





La gente con un alto poder adquisitivo, tiempo atrás se considerados como los amos del mundo; tras las diversas catástrofes que llevaron al planeta al borde de la destrucción, muchos se refugiaron en costosos Bunkers, con todo tipo de comodidades, tal y como hicieran Arturo y su hermana; pero otros habían huido de la moribunda Tierra, habitando ahora en dos estaciones espaciales. Una a miles de kilómetros orbitaba alrededor de Marte, el cual estaba siendo terraformado por máquinas y obreros, prácticamente esclavizados, traídos de la tierra a condición de sobrevivir, para seguir sirviendo a los amos de siempre. La otra estación, seguía orbitando alrededor de la Tierra. Entre los entretenimientos disponibles para los habitantes de las estaciones, estaba el de controlar a los esclavos de Marte, como si de un reality Show se tratara; el otro era ver como seguía desmoronándose su antiguo planeta. La espesa capa de nubes perpetuas cubriéndolo, les impedía a los satélites ver con claridad, de eso se ocupaban los pequeños drones voladores enviados regularmente allí. También se organizaban safaris, para dar caza a los mutantes, sin importar demasiado su especie; en cierto modo siempre se consideró al resto de los habitantes humanos, como meros números y estadísticas descartables en absurdas encuestas, ahora ya ni eso. 
 Sin embargo de tanto en tanto los drones detectaban alguna anomalía digna de ser investigada, un artefacto electrónico se ponía en marcha en alguna parte, o detectaban a algún superviviente totalmente humano, con su traje de supervivencia, caminando entre las ruinas del antiguo mundo. Cuando Arturo salió por primera vez de su refugio, ningún dron pasó cerca para detectarlo, pero al salir de la ciudad subterránea con su vehículo adaptado, a muchos kilómetros de distancia los sensores de un pequeño androide volador se pusieron en marcha, aunque llegó tarde para ver la anomalía detectada; lo justo para intentar tener un poco más controlada aquella zona del sur de Europa. Los drones vigilantes enviados, detectaron las batallas entre mutantes sin saber la razón y durante algún tiempo, como aburridos dioses en su olimpo más allá de las nubes, los habitantes de la estación, se entretuvieron viendo aquellas imágenes, sin llegar a detectar a los humanos no mutantes causantes de aquellas anomalías, pero al cavo de unos días se produjo otra anomalía y esta vez pudieron detectarla con mayor claridad. Aquellos pequeños espías robóticos vieron un barco navegando cerca la costa donde estaban las ruinas de aquella vieja cuidad y fueron testigos de como cuatro supervivientes, con sus trajes especiales, bajaban de la embarcación para perderse entre las ruinas de la que fuera una zona residencial de alto nivel. Aquello llamó especialmente la atención de Lula y George, dos aventureros de esos que organizaban cacerías, muy famosos y seguidos en los medios de comunicación de las dos estaciones e incluso por los esclavos de Marte. Ellos se encargaron de vigilar con especial atención la zona donde se estaban produciendo todas aquellas anomalías. Vieron a uno de aquellos supervivientes entrar en las ruinas completamente desnudo y guiar a una turba de mutantes y ya con todo preparado bajaron al planeta para capturarlo vivo, llevarlo a la estación e interrogarlo, estaban ocurriendo demasiadas cosas en muy pocos días de diferencia. Tenían a su disposición tres lanzaderas y un pequeño ejército de robots de combate, sin contar con los dispositivos evasivos en sus trajes de supervivencia, por si se complicaban las cosas y tenían que salir volando de allí. 
Todo fue a pedir de boca, los mediáticos aventureros, escondidos en la azotea de un antiguo edificio, vieron como los mutantes dispuestos a asesinar a aquel superviviente, salieron despavoridos en cuanto ellos abrieron fuego. Uno de aquellos mutantes estuvo apunto de matar al humano en el último momento, pero acabaron con él mucho antes. 
Se acercaron al hombre, que estaba completamente desnudo, arrodillado en el suelo y con la mirada perdida en el infinito. Lula vio una bolsa junto al hombre, repleta de billetes. Aunque la forma de comercio había cambiado y el dinero físico estaba obsoleto, algunos coleccionistas y sobre todo entre los banqueros, estarían dispuestos a canjear aquella fortuna por créditos en una cuenta. Los pequeños androides voladores, registrando todo lo que allí ocurría evitaban la tentación de matar a aquel desafortunado para quedarse con la fortuna. Le preguntaron en ingles su nombre y si aquel dinero era suyo, Arturo, los miró sin entenderlos, uno de los androides les hizo de intérprete y al preguntarle por la bolsa llena de dinero, Arturo la agarró con todas sus fuerzas. 
─ Sí, es mía, ellos querían quitármela pero es mía. 
─ Está bien, tranquilo. Creo que te has ganado un billete para la estación espacial ─ dijo Lula mientras el androide traducía. 

Jotacé.





3 comentarios:

  1. Un final brillante para una historia bien planteada.
    Y un final que permite que haya más historias. Ironicamente, Arturo tal vez haya encontrado un lugar para vivir, adecuado a su locura.
    Y tal vez la sociedad utopica tenga que enfrentarse a enemigos más peligrosos que los mutantes.
    Felicitaciones.

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  2. Si esa es la idea, ante todo te pido disculpas por que he visto partes que me han quedado un poco farragosas y no lo vi hasta después de publicar el capítulo, por lo demás te agradezco toda la atención que le has dado al blog todo este tiempo. Y por dar tu apoyo y tu opinión. Todo un honor.

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