Hoy camino por las calles de mi ciudad intentando esquivar a los vendedores de rosas, aunque a veces la colisisón es inevitable. - ¿quiere una rosa señor? - pregunta un chico de instituto, intentando recaudar dinero para el viaje de fin de curso. - No gracias - contesto sin pararme. El chico no insiste, por suerte a esta hora, la calle está llena de clientes dispuestos a gastarse tr€s € en una flor que en tres días estará marchita.
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