Nunca se le habían dado demasiado bien las puertas, cuando debía empujar estiraba y cuando debía estirar empujaba, era un problema que tuvo toda su vida, y una vez muerto también. Tener a un montón de zombis tan hambrientos como él, detrás suyo, haciendo presión, tampoco ayudaba nada.
Jotacé
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