lunes, 22 de septiembre de 2014

(D. F. 14) OTRA VEZ EN EL EXTERIOR


El óxido producido por la lluvia acida y el aire contaminado y cargado de toxinas, convirtió a todos los coches que en su momento trataron de abandonar la ciudad, en chatarra; algunos todavía con sus esqueléticos ocupantes esperaban eternamente el avance de la interminable cola, impidiendo que cualquier otro vehículo proveniente del exterior pudiera entrar en las ruinas de la ciudad, así los ocupantes de la tanqueta se vieron obligados a abandonar la comodidad de su transporte para continuar a pie su expedición, con la protección de esa ajustada segunda piel que eran sus trajes protectores, sacaron el equipo necesario para continuar el camino intentando repartir el peso del equipaje entre los cinco expedicionarios. Habían comido en la tanqueta y querían aprovechar las horas de luz diurna que les quedaba para proseguir el camino. Cerraron bien el vehículo para evitar la entrada de cualquier alimaña y gracias a la resistencia de sus ropas, pudieron andar entre los espinosos arbustos que les separaban de la carretera. Antes de llegar al agrietado asfalto, Cesar que parecía poseer un sexto sentido para el peligro escucho como la vegetación estaba siendo removida a sus espaldas por otros animales, eran perros, mutantes, salvajes y hambrientos, de espeso pelaje y afiladas mandíbulas habían seguido el rastro dejado por la tanqueta y ahora veían su oportunidad para atacar. 
 - ¡Corred!- gritó a sus compañeros. Cesar y Casandra, habituados a aquellas expediciones al exterior abrían la marcha, les seguían Pablo y Julia, poco acostumbrado a correr por sus muchos años de encierro en el refugio, Arturo notaba como el traje ajustado y la máscara le impedían respirar y correr, la vegetación tampoco era de ayuda a pesar del camino abierto por sus compañeros y aquellos terribles ladridos, se acercaban cada vez más a él, luego pudo oír la respiración de aquellas terribles criaturas que en nada se parecían a las dóciles mascotas de las que descendían. Casandra fue la primera en pisar el asfalto y vio en una vieja furgoneta el refugio ideal para todos, desde allí podrían defenderse de aquella jauría y repelerla con sus armas, se subió en uno de los coches que había al lado y de allí a lo alto de la furgoneta, Cesar pronto estuvo a su lado y desde aquella altura vieron como el primero de los animales se echaba encima de Arturo, intentando morder su mochila fabricada con mismo resistente material que el traje, Arturo cayó al suelo sin poder ver a su salvaje atacante, al que enseguida se le sumaron otros de aquellos diabólicos animales, pero antes de verse completamente rodeado, el estruendoso sonido de un certero disparo, seguido del lastimoso quejido de uno de aquellos perros resonó en el aire, a aquel disparo siguió otro y un tercero, que finalmente consiguió espantar a tan temibles bestias, aún así, aterrorizado como estaba, Arturo siguió un rato en posición fetal, cubriéndose la cabeza con los brazos entre los espinosos matorrales y arbustos, asta que Pablo y Julia fueron a buscarle.
 - ¿Estás bien? ¿Puedes levantarte?- preguntó Julia.
 Arturo con la respiración agitada los miró con el pánico que todavía le recorría el cuerpo reflejado en sus ojos, mudo por el terror, asintió con la cabeza. 
Aquellos animales se habían visto obligados a huir, pero seguían cerca al acecho, esperando un descuido de sus presas, en cuanto Cesar desde su parapeto en lo alto de la furgoneta vio moverse los matorrales en dirección a los rezagados, disparó volviéndolos a ahuyentar.
 - ¡Les sugiero que se den prisa en salir de ahí!- les gritó.
 - ¡Vamos!- dijo Pablo. Pablo y Julia ayudaron a levantarse a Arturo y emprendieron la marcha para ponerse por fin a salvo junto a sus compañeros.

 Jotacé.

2 comentarios:

  1. Muy cinematógráfico, también podría ser muy de comic. Llegué a visualizarlo, de tan bien descripto.
    Tu historia tiene un interesante desarrollo. El personaje sobreviviente es rodeado por mutantes. Pero es rescatado por una expedición que lo lleva a una sociedad eutópica que no entiende. Un par de capítulos de calma. Y luego el regreso al exterior, con todos sus riesgos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Caray, gracias, lo hago lo mejor que puedo y reconozco que me lo pasé muy bien escribiendo este capítulo.

      Eliminar