lunes, 28 de septiembre de 2015

2º CERTAMEN DE RELATO CORTO SKALIBUR


Como el año pasado, los amigos de la librería Skalibur celebran su certamen de relatos cortos fantásticos y aunque este año no estoy en el jurado, os animo a participar.
En el siguiente enlace podréis encontrar las bases del concurso.
http://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=skalibur%20rubi&source=web&cd=1&cad=rja&ved=0CDAQFjAA&url=http%3A%2F%2Fwww.skalibur.es%2F&ei=peReUbyNG5SUhQf-qIGAAQ&usg=AFQjCNGG4TFEqo0g_cs2ZOoUk3Bi2-gazw

¡¡¡ESCRIBID MALDITOS, ESCRIBID!!!

sábado, 25 de julio de 2015

CAMBIOS // Morcheeba - Woman lose weight


Como podéis ver sigo sin ninguna publicación significativa en el blog, he cambiado la foto de portada y algunos enlaces. Quiero también escribir algún relato corto, tal vez promocione algún libro de algún amigo o haga alguna reseña de libro o película. Cuando tenga uno o dos de esos relatos ya escritos, también corregidos y tal vez en busca de editorial me anime con otra novelita o continúe alguna de las que ya tengo escritas, todo se verá. Entre tanto sigo muy activo en el Facebook, donde semanalmente estoy publicando la primera historia larga que ya publicara aquí titulada Relaciones Fatales, para facilitar su difusión en caso de que por fin pueda ser publicada, tenéis el enlace en la barra derecha del blog y transcurre después de Misterios Nocturnos, aquella aventura de Jota con vampiros, a continuación pondré la sinopsis, si todavía no la habéis leído os animo a que os paséis por susodicha página.  

SINOPSIS                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    

Cuando Mónica descubre los negocios sucios, a los que se dedica su novio Ramón, decide abandonarlo, llevándose consigo el dinero de uno de los turbios negocios de él. Se refugia en una de las ciudades satélites de la capital. En su nueva residencia, tiene extrañas pesadillas que la debilitan anímicamente, ella las achaca al miedo por ser descubierta.                                                                                                                                   
Con la ayuda de uno de sus compinches, Ramón logra dar con ella, pero por una equivocación se mete en el piso de Jota, uno de los nuevos vecinos de Mónica, que interviene, logrando evitar el intento de  secuestro y provocando la detención de Ramón, pero rompiéndose una pierna por una mala caída.                  
Temiendo que Ramón hable más de la cuenta, su jefe envía a sus sicarios para que amenacen a Mónica y quite la denuncia. Pero cuando este sale de prisión, este es asesinado a manos de uno de sus mejores amigos, él cual se quita la vida esa misma noche.                                                                                                                                                     
A pesar de la desaparición de Ramón, las pesadillas continúan, entretanto conoce a Luís, un adinerado empresario. Encaprichado por ella la agasaja y termina por seducirla, pero cuando Jota, su vecino regresa de su convalecencia en casa de sus padres, ella agradecida lo termina invitando a cenar, provocando los celos de su nuevo novio.           Luis amenaza a Jota con provocar su despido en su trabajo si se acerca demasiado a Mónica, ella al ver como Jota intenta esquivarla, lo acorrala y termina sonsacándole la verdad. Esa noche recibe la llamada de un familiar que tenido un accidente en la capital y Jota la acompaña al hospital. Allí Jota se reencuentra a un viejo amigo, Daniel que murió años atrás y ahora convertido en un espectral vampiro se alimenta de otros seres humanos y que es el causante de las pesadillas de Mónica.                                                                                 
Al regresar del hospital Mónica, deprimida, le pide a Jota su compañía esa noche. A la mañana siguiente son sorprendidos por Luis, él cual confiesa ser el jefe del desaparecido Ramón, el autentico responsable de su muerte y sintiéndose traicionado por Mónica promete vengarse de los dos.                                                                                                          
Luis manda a sus sicarios secuestrar a Mónica con la intención de venderla a un proxeneta ruso y también asesinar a Jota, pero este temiendo las represalias de Luis, invoca a Daniel para pedirle ayuda y poder rescatar a Mónica.

P.D.

Que tengáis unas felices vacaciones.

Jotacé.



viernes, 12 de junio de 2015

(D.F. 52) MÁS ALLÁ DE LAS NUBES Siniestro Total @ Bilbao - Monstruos.





La gente con un alto poder adquisitivo, tiempo atrás se considerados como los amos del mundo; tras las diversas catástrofes que llevaron al planeta al borde de la destrucción, muchos se refugiaron en costosos Bunkers, con todo tipo de comodidades, tal y como hicieran Arturo y su hermana; pero otros habían huido de la moribunda Tierra, habitando ahora en dos estaciones espaciales. Una a miles de kilómetros orbitaba alrededor de Marte, el cual estaba siendo terraformado por máquinas y obreros, prácticamente esclavizados, traídos de la tierra a condición de sobrevivir, para seguir sirviendo a los amos de siempre. La otra estación, seguía orbitando alrededor de la Tierra. Entre los entretenimientos disponibles para los habitantes de las estaciones, estaba el de controlar a los esclavos de Marte, como si de un reality Show se tratara; el otro era ver como seguía desmoronándose su antiguo planeta. La espesa capa de nubes perpetuas cubriéndolo, les impedía a los satélites ver con claridad, de eso se ocupaban los pequeños drones voladores enviados regularmente allí. También se organizaban safaris, para dar caza a los mutantes, sin importar demasiado su especie; en cierto modo siempre se consideró al resto de los habitantes humanos, como meros números y estadísticas descartables en absurdas encuestas, ahora ya ni eso. 
 Sin embargo de tanto en tanto los drones detectaban alguna anomalía digna de ser investigada, un artefacto electrónico se ponía en marcha en alguna parte, o detectaban a algún superviviente totalmente humano, con su traje de supervivencia, caminando entre las ruinas del antiguo mundo. Cuando Arturo salió por primera vez de su refugio, ningún dron pasó cerca para detectarlo, pero al salir de la ciudad subterránea con su vehículo adaptado, a muchos kilómetros de distancia los sensores de un pequeño androide volador se pusieron en marcha, aunque llegó tarde para ver la anomalía detectada; lo justo para intentar tener un poco más controlada aquella zona del sur de Europa. Los drones vigilantes enviados, detectaron las batallas entre mutantes sin saber la razón y durante algún tiempo, como aburridos dioses en su olimpo más allá de las nubes, los habitantes de la estación, se entretuvieron viendo aquellas imágenes, sin llegar a detectar a los humanos no mutantes causantes de aquellas anomalías, pero al cavo de unos días se produjo otra anomalía y esta vez pudieron detectarla con mayor claridad. Aquellos pequeños espías robóticos vieron un barco navegando cerca la costa donde estaban las ruinas de aquella vieja cuidad y fueron testigos de como cuatro supervivientes, con sus trajes especiales, bajaban de la embarcación para perderse entre las ruinas de la que fuera una zona residencial de alto nivel. Aquello llamó especialmente la atención de Lula y George, dos aventureros de esos que organizaban cacerías, muy famosos y seguidos en los medios de comunicación de las dos estaciones e incluso por los esclavos de Marte. Ellos se encargaron de vigilar con especial atención la zona donde se estaban produciendo todas aquellas anomalías. Vieron a uno de aquellos supervivientes entrar en las ruinas completamente desnudo y guiar a una turba de mutantes y ya con todo preparado bajaron al planeta para capturarlo vivo, llevarlo a la estación e interrogarlo, estaban ocurriendo demasiadas cosas en muy pocos días de diferencia. Tenían a su disposición tres lanzaderas y un pequeño ejército de robots de combate, sin contar con los dispositivos evasivos en sus trajes de supervivencia, por si se complicaban las cosas y tenían que salir volando de allí. 
Todo fue a pedir de boca, los mediáticos aventureros, escondidos en la azotea de un antiguo edificio, vieron como los mutantes dispuestos a asesinar a aquel superviviente, salieron despavoridos en cuanto ellos abrieron fuego. Uno de aquellos mutantes estuvo apunto de matar al humano en el último momento, pero acabaron con él mucho antes. 
Se acercaron al hombre, que estaba completamente desnudo, arrodillado en el suelo y con la mirada perdida en el infinito. Lula vio una bolsa junto al hombre, repleta de billetes. Aunque la forma de comercio había cambiado y el dinero físico estaba obsoleto, algunos coleccionistas y sobre todo entre los banqueros, estarían dispuestos a canjear aquella fortuna por créditos en una cuenta. Los pequeños androides voladores, registrando todo lo que allí ocurría evitaban la tentación de matar a aquel desafortunado para quedarse con la fortuna. Le preguntaron en ingles su nombre y si aquel dinero era suyo, Arturo, los miró sin entenderlos, uno de los androides les hizo de intérprete y al preguntarle por la bolsa llena de dinero, Arturo la agarró con todas sus fuerzas. 
─ Sí, es mía, ellos querían quitármela pero es mía. 
─ Está bien, tranquilo. Creo que te has ganado un billete para la estación espacial ─ dijo Lula mientras el androide traducía. 

Jotacé.





viernes, 5 de junio de 2015

(D.F. 51) REGRESO A LA CIUDAD SUBTERRANEA.


Después de pasar por el proceso de descontaminación, Casandra y Adrián, se reunieron de urgencias para dar un informe de todo lo ocurrido en el exterior durante los días que habían permanecido en el exterior. Julia y Cesar fueron ingresados en el centro médico de la ciudad subterránea. Cesar, estaba muy débil tras las últimas carreras en los túneles con la puñalada en el costado. A Julia también quisieron retenerla en observación por la contusión recibida en la cabeza, pero allí pudo reunirse por fin con Damian y sus hijos a los que en más de una ocasión creyó haber perdido. También estaba Paz, la pareja sentimental del difunto Pablo, fue doloroso las explicaciones referentes a la muerte de su hijo, dando la vida por ellos, para Paz fue un duro golpe. 
 Damián le explicó como había esperado su regreso en la misma salida por la que se marcharan. Al ver pasar el tiempo sin noticias, los vigilantes ya habían empezado a darles por muertos. Damián trato de organizar otra expedición, pero le fue denegada, la opinión de la mayoría, era que se habían perdido demasiadas vidas por la misión de rescate a una sola persona y era demasiado riesgo organizar en tan poco tiempo otra expedición. Días después acordó con Paz el que la chica se hiciera cargo de los niños para ir él solo a buscarlos, nadie podía poner ninguna objeción a tal decisión, aunque le costó bastante convencer a la joven, puesto que ella también deseaba acompañarlo. Casi lo tenía todo apunto para la partida cuando fue avisado de las anomalías en la entrada a los túneles del metro, recorrió la ciudad subterránea de una punta a otra, cuando llegó le informaron de cómo los mutantes abandonaran los túneles del metro próximos a la entrada a la ciudad y de cómo algunas horas más tarde regresaran a los túneles y estaban apunto de dar caza a unos supervivientes con trajes de la ciudad. Solo podían ser ellos. Damián y Julia se abrazaron largo rato. 
 También Cesar, que estaba considerado casi como un héroe en la ciudad recibió varias visitas, pero desde luego a quien más anhelada ver era a los otros dos componentes del grupo. Estos estuvieron más de dos horas informando de lo ocurrido durante aquellos días en el exterior, Adrián tuvo además que explicar quien era y de donde venía, después de lo ocurrido con Arturo, costaba fiarse de otro superviviente del exterior.
 ─ Hay una diferencia considerable ─ les dijo Casandra ─ de Arturo solo teníamos su palabra, en cambio de Adrián no solo hemos visto el lugar del que viene, además gracias a él conseguimos salir con vida de las alcantarillas, donde perdió la vida Pablo. 
 ─ Aún así, habrá que esperar un tiempo hasta organizar más expediciones a la ciudad de la superficie. Por lo que hemos observado los mutantes están muy alborotados allí ─ les informó uno de los portavoces del comité. 
 ─ Hay algo más, los disparos que escuchamos antes de entrar en el metro ─ explicó ahora Adrián.
 ─ Sí, yo creí, que tal vez se trataba de una expedición de rescate ─ afirmó Casandra.
 El comité les había explicado lo mismo que Damián le estaba contando en ese momento a Julia. 
 ─ La única explicación es que Arturo consiguiera hacerse con algún arma de fuego cuando regresó al refugio con los mutantes ─ dijo otro de los miembros del comité.
 ─ Puede que haya otra… Tal vez los que huyeron al espacio llevándose a mi padre con ellos.
 El consejo miró a Adrián intrigados. 
 ─ Roma nos contó que de vez en cuando regresan organizando cacerías ─ les explicó Casandra. 
 Los miembros del consejo les miraron intrigados, explicarles todo aquello les llevaría otro buen rato.

 Jotacé.

viernes, 29 de mayo de 2015

(D.F. 50) HUIDA EN LA NOCHE


Tras la huída de Arturo, Adrián y Casandra llevaron a Julia hasta la habitación donde descansaba Cesar y lo despertaron, para contarle lo ocurrido. Pronto recuperó Julia la consciencia perdida.
 ─ Preparaos, hemos de salir de aquí ─ ordenó Cesar.
 ─ Pero… ¿Y tú? Todavía no estás recuperado ─ dijo Casandra.
 ─ A estas horas Arturo estará llamando la atención de todos los mutantes de los túneles, es nuestra ocasión de llegar a la ciudad. 
 ─ ¿Y que pasa con Arturo? ─ preguntó Julia.
 ─ ¿Qué pasa con él? ¿Todavía quieres salvarlo? ─ dijo Casandra desconcertada.
 ─ No, ya no. ¡Vámonos! ─ contestó Julia.
 En menos de dos horas estaban en la calle, escondiéndose entre las sombras y avanzando con suma cautela. Los gritos de la turba mutante llegaron hasta ellos, se ocultaron entre las ruinas de una casa cercana para ver pasar a la comitiva guiada por Arturo.
 ─ Hijo de puta ─ susurró Julia.
 El enorme chichón de su cabeza era terriblemente molesto sobre todo con la máscara de supervivencia. Una vez pasó el peligro siguieron su camino hasta la ciudad. Unas extrañas luces en el cielo les hicieron volver a ocultarse. Las luces desaparecieron y siguieron andando despacio, más por las heridas de Cesar y Julia que por precaución. Las horas iban pasando y la llegada a los túneles del metro se hacía interminable, las pocas criaturas mutantes con las que se cruzaron se escondían a su paso. Próximos ya a su destino, les llegó a lo lejos el eco de los mutantes, quedaban pocas horas para el amanecer y debían darse prisa, suspiraron cuando por fin vieron la entrada a los túneles, cruzaron la calle con la intención de entrar allí dentro donde sabían de una entrada a la ciudad subterránea. Un estruendo resonó en la noche, seguido de un tenso silencio.
 ─ Parece un disparo ─ dijo Cesar.
 Otro disparo y el sonido de cientos de voces aterradas.
 ─ ¡Adentro, adentro, adentro! ─ Gritó Cesar empujando a sus compañeros al interior del túnel.
 Algunos mutantes se habían quedado allí dentro, los más viejos y enfermos, algunas mujeres y los pocos niños que conseguían sobrevivir, nada especialmente amenazante, a su paso se escondían en las sombras. Bajaron a las vías, habitadas por pequeñas roedores, que se escondían de la luz de sus linternas. Pronto llegaron al metro los mutantes adultos, huyendo de la amenaza del exterior, fueron alertados por los que seguían allí de la presencia de extraños y rabiosos empezaron la búsqueda. Los túneles del metro eran más anchos que los de las alcantarillas y ahora estaban en el territorio de aquellos seres. En poco tiempo fueron localizados, pero los certeros disparos de Cesar y Casandra los hicieron huir por unos minutos, aquellos seres, astutos, con la seguridad de estar en su territorio; regresaron escudándose con las oxidadas chapas de los viejos vagones y se acercaban a ellos más rápido de lo que ellos podían avanzar.
 ─ ¡Está bien, os estoy retrasando! ¡Así que los retendré aquí mientras vosotros seguís! ─ Ordenó Cesar
 ─ ¡De ninguna manera! ¡No te abandonaremos! ─ gritó Casandra mientras arrojaba a la turba los botes de humo.
 ─ ¡Debes hacerlo Cas, yo haría lo mismo! ¡Es cuestión de supervivencia! Casandra sabía que él tenía razón, ellos apenas andaban unos pasos, en cambio los mutantes, cada vez más rabiosos, empezaron a superar la nube de humo. Casandra abrazó a Cesar en señal de despedida.
 ─ ¡Te quiero! ─ dijo.
 ─ Yo también, ahora corre. ¡Corred! Entonces unos enormes focos de luz iluminaron la oscuridad de los túneles, deslumbrándolos tanto a ellos como a los mutantes, que ahora sí huyeron despavoridos. Estaban salvados.

 Jotacé.

viernes, 22 de mayo de 2015

(D.F. 49) SAQUÉO AL REFUGIO


Los mutantes entraron en masa en el refugio registrando hasta el último rincón. Arturo se dio una ducha descontaminante y se puso su traje de superviviente, siempre eso si vigilado por dos mutantes. Agarró una bolsa, fue a la caja fuerte, seguido por sus dos guardaespaldas, cruzándose en el camino con otros tantos mutantes que buscaban a los otros supervivientes, los cuales debían haberse escondido en algún lugar al verse descubiertos. Llenó la bolsa con el dinero y la cerró celosamente, para dirigirse nuevamente a la salida, pero sus guardianes le impidieron salir hasta que apareciera su líder, la espera le fue interminable.
 ─ ¿A dónde se supone que vas?─ le preguntó el líder cuando por fin apareció.
 ─ A la salida, ya tenéis lo que queríais.
 ─ No, no lo tenemos, aquí no hay nadie más.
 ─ ¡Claro que sí! ¡Buscad bien, están escondidos en alguna parte, seguro!
 ─ Hay muchas cosas interesantes, pero nadie como tú, al menos vivo. ¿Qué llevas en esa bolsa?
 Arturo agarró fuertemente la bolsa con las dos manos 
 ─ Son cosas mías, ellos me lo querían robar, pero es mío.
 Los dos mutantes que lo habían estado siguiendo lo agarraron por los brazos y el líder mutante le arrebató la bolsa y la abrió para ver en su interior los fajos de billetes.
 ─ ¿Qué es eso? ─ preguntó un mutante más joven.
 ─ Es dinero ─ dijo otro.
 ─ ¿El qué? 
─ preguntó perplejo un tercero.
 ─ Podéis quedároslo, el dinero y a mis compañeros, pero dejadme marchar ─ dijo Arturo cada vez más aterrorizado.
 ─ Eso solo es papel, irá bien para encender un buen fuego con el que cocinar a nuestra presa ─ dijo el Líder echándose a reír seguido de sus compañeros mutantes.
 ─ ¡Pe… pero teníamos un trato…! ¿Qué hay de los otros?
 ─ Solo hemos encontrado una momia incomestible y a ti. ¡Quítate esa ropa que te has puesto!
 ─ ¡No! ─ contestó Arturo desafiante.
 El líder mutante sonrió, sus compañeros empezaron a desnudarlo rompiendo salvajemente el traje protector de Arturo. Cogieron todo lo que pudiera resultarles de utilidad y salieron de allí llevándolo a él en volandas. Caminando desnudo, con los brazos cruzados y temblando en una mezcla de frío y terror, atusado por los mutantes, Arturo se sabía perdido y sin escapatoria. ¿Qué habría sido de sus compañeros, habían conseguido esconderse o realmente se habían marchado? En cualquier caso, después de todo nadie volvería a buscarle. En ese momento fue realmente consciente de la locura cometida desde el principio y si existía un Dios, probablemente sería despiadado con él.
 Se escuchó un fuerte estruendo y la comitiva se detuvo atónita, sin saber muy bien de donde provenía. Otro estruendo similar y gritos de terror, la mayoría de los mutantes salieron corriendo aterrorizados. Nadie sabía de donde venían los disparos. Arturo se arrodilló aturdido, a pesar de su traición sus compañeros se habían apiadado de él y otra vez habían decidido que su vida valía la pena.
 ─ ¡Sabía que todo esto era una trampa! ¡Lo sabía! ─ dijo el líder furioso.
 Sacó el cuchillo con el que Arturo apuñalara a Cesar de alguna parte de sus harapos, agarró a Arturo de los pelos y se dispuso a degollarlo allí mismo, pero un disparo lo hizo caer al suelo muerto. Arturo miró al lugar del que provino el disparo, el mismo por el que con asombro, veía acercarse a sus salvadores.

 Jotacé.

viernes, 15 de mayo de 2015

(D. F. 48) TRAIDOR


Arturo corría por el exterior como alma perseguida por el diablo, tapándose la herida de la mano que seguía sangrando. Abandono la zona residencial de la ciudad y llegó a los edificios, los animales rugían y gruñían por doquier y pronto llamó la atención de los hombres mutantes de la zona, los mismos que lo persiguieron la primera vez que salió del refugio. Durante semanas se habían llegado a instalar en los túneles del metro con la esperanza de volverlo a encontrar. 
 ─ ¡Miradme bien bestias inmundas! ¡Soy normal! ─ gritó en un acto aparentemente suicida.         El eco de su voz resonó en la noche, atrayendo cada vez más a mutantes al lugar. Aunque el hombre parecía una presa demasiado fácil y jugosa, aquellos seres temían que aquel loco fuera en realidad el cebo de alguna extraña trampa. Arturo siguió andando, con la respiración agitada. 
 ─ ¡Vamos salid! ¡Tengo un trato que hacer con vosotros! ─ volvió a gritar. 
 Solo cuando los mutantes estuvieron seguros de que aquel loco estaba solo se dejaron ver, rodeándolo hasta que le era del todo imposible huir, su aspecto especialmente sobrecogedor, vestidos con sus roídas y harapientas ropas y desprendiendo un olor nauseabundo, aún así, Arturo temblaba pero más de frío que de miedo. 
 ─ Nos llamas bestias a nosotros cuando eres tú el que apareces desnudo, como si fueras un animal, dispuesto a dejarte cazar ─ dijo el líder mutante hachándose a reír seguido por el resto de la tribu. 
 ─ Tengo un trato que hacer con vosotros ─ volvió a repetir Arturo tiritando de frío, cuando cesaron las carcajadas. 
 ─ Está bien, habla. 
 ─ Os puedo llevar a un sitio donde hay más gente como yo, tres… no cuatro, dos hombres y dos mujeres, están en un refugio aquí cerca. A cambio me dejareis coger algunas cosas de allí y buscar mi refugio en los túneles del metro. 
 ─ Hay un viejo refrán que dice “más vale pájaro en mano que ciento volando”. ¿Además, como sabemos que no nos llevaras directos a una trampa? 
 ─ Crees que vendría así si fuera una trampa. Ellos me dejaron como estoy, me robaron y me abandonaron, son peor que vosotros. 
 El mutante meditó por un momento la propuesta de Arturo. 
 ─ Está bien, te acompañaremos, pero como trates de engañarnos lo pagarás caro ─ contestó por fin. 
 Arturo pensó que por fin podría salirse con la suya, regresaría a la ciudad subterránea como único superviviente de la expedición, lo acogerían como un héroe, además llevaría consigo todo aquel dinero que tenía guardado en la caja fuerte del refugio y las cosas volverían a ser como antes, al menos en aquella ciudad. La única pena era que Julia fuera parte de la paga a aquellos monstruos, pero ya encontraría a otra mujer, a cientos con toda la fortuna que llevaría consigo. 
 En cuanto al mutante, se había dado cuenta de la locura de aquel humano, aún así todo aquel resentimiento que sentía hacia sus semejantes haría que ellos tuvieran un gran festín, si era cierto que habían cuatro humanos en el refugio, con aquel loco serían cinco, aquel no era el único superviviente que habían llegado a encontrar a lo largo de los años y su carne sin contaminar era mejor que la de cualquier otro animal de los que por allí predominaban. 
 Por fin llegaron a su antigua casa y a la escotilla de acceso al refugio bajo las ruinas. La escotilla parecía atascada, pero al cabo de un rato consiguió abrirla. 
 ─ Están ahí dentro ─ dijo Arturo mostrándoles la entrada. 
 ─ De ninguna manera, tu entrarás delante y cuidado con hacernos una jugarreta ─ contestó el mutante. Arturo comenzó nuevamente a descender, seguido por los mutantes. 

Jotacé.

viernes, 8 de mayo de 2015

(D.F. 47) LA FUGA.


Tras ser sustituido por Julia en la guardia, Adrián fue a descansar. En la cama Cesar dormía profundamente reponiéndose de sus heridas, Casandra fingía dormir en su saco respirando inquieta por lo leído en el diario de Miriam, él mismo estaba algo intranquilo, deseando que el tiempo pasara rápido y salir de allí lo antes posible; lo ocurrido durante años en aquel refugio le ponía los vellos de punta. Tras salir del cuarto de baño se echó en su saco a descansar, pensando que él también había pasado la mayor parte de su vida en soledad, tal y como le ocurriera a Arturo y a pesar de haber sido aceptado bien por sus compañeros, prefería mantener las distancias, por lo menos hasta llegar a la ciudad. El único contacto mantenido con otro ser humano durante la mayor parte de su vida fue con su madre, con la que llegó compenetrarse de tal manera en el mantenimiento de su refugio, que apenas necesitaban hablar y ahora temía cometer algún error con sus nuevos compañeros, sobre todo a los ojos de Casandra, deseaba estar con ella, era real, al contrario que las fotografías, libros y películas con las que su madre tratara de aleccionarle en los delicados temas del sexo. 
 ─ Debe quedar alguien escondido en alguna parte, tu padre trabajaba con otra mucha gente para salvaguardar la vida humana y cuando yo ya no esté deberás ir en su busca ─ le había llegado a decir en más de una ocasión.
 El nunca creyó que fuera capaz de encontrar a dichos supervivientes y menos aún que pasaran justo por la puerta de su refugio escondido en las alcantarillas para ofrecerle una nueva vida, si es que lograban llegar allí a la ciudad subterránea de que provenían. 
 De fondo a lo lejos se escuchaba la voz de Julia. Él Desconocía la relación de aquella mujer con el prisionero, pero después de leer apenas unas líneas de los diarios, la afectó incluso más que a Casandra que se lo había leído prácticamente entero. 
 Por un momento se hizo el silencio tal y como reinara las horas precedentes, pero un fuerte y estremecedor ruido, los hizo incorporarse de golpe a él y a Casandra.
 ─ ¡¿Qué ha sido eso?! ─ preguntó la joven.
 ─ No lo se, Julia está con Arturo. De hecho hace un momento la escuchaba hablar con él.
─ Yo también. ¡Vamos, no me fío un pelo!
 Antes de salir de la estancia, Casandra miró un momento a Cesar, durmiendo profundamente con aquel leve ronquido y sin percatarse de nada. En el pasillo, apenas les dio tiempo a ver desaparecer como un relámpago a la desnuda figura de Arturo, tras uno de los pasillos.
 ─ ¡Ve tras él, pero ten cuidado, es su territorio y es peligroso! ─ ordenó Casandra mientras ella entraba en la habitación donde lo habían retenido. 
 Casandra encontró a Julia tumbada en el suelo, estaba inconsciente pero viva, eso si con un enorme chichón en la cabeza y su traje estaba ensangrentado, pero tal y como pudo comprobar, la sangre debía pertenecer al fugitivo. Vio los restos de cristal, rotos y ensangrentados en el suelo junto con las ligaduras cortada y enseguida adivinó lo ocurrido allí.
 Por suerte para Adrián, los restos de sangre, dejados sobre todo por las paredes, facilitaba seguir la pista a Arturo por el inmenso refugio. Un extraño y penetrante olor le llenó los pulmones junto con una ráfaga de aire del exterior. Respirar durante un tiempo demasiado prolongado aquel aire contaminado podía afectarle de forma incluso letal o te cambiaba totalmente el metabolismo tal y como hiciera en su día con los mutantes, pero para eso tendrían que pasar días, incluso puede que meses. Aún así vio que Arturo había huido al exterior sin ningún tipo de protección; él aún con el traje puesto, sin su máscara estaba tan expuesto como el propio Arturo, cuyas huellas iban directas a fuera. Con todas las escotillas abiertas, decidió asomarse al exterior para asegurarse de que los restos de sangre seguían realmente hacia fuera. Una vez comprobado volvió a cerrarlo todo y sintiéndolo mucho por Arturo, atrancó la puerta para evitar que los sorprendiera, aquel hombre estaba totalmente trastornado y podía ser muy peligroso. 

 Jotacé.

viernes, 1 de mayo de 2015

(D. F. 46) LA VERSIÓN DE ARTURO


La enloquecida mente de Arturo nunca llegó a aceptar la muerte de su hermana Miriam y durante algún tiempo siguió actuando como si ella siguiera viva, en realidad había poca diferencia, la muchacha se comportaba como una estuviera muerta antes del suicidio. Para Arturo ella una especie de juguete para sus caprichos sexuales y poco parecía importarle la actitud excesivamente pasiva de su hermana. Un día reacciono y decidió salir de allí, para ver si el mundo exterior había vuelto a la normalidad. Tal vez encontrara a otra mujer capaz de satisfacerle mejor que Miriam, pero se encontró con que el mundo nunca volvería a ser el mismo, sus nuevos habitantes ahora eran mutantes ávidos de sangre. Por suerte para él, encontró aquella ciudad subterránea o mejor dicho, sus habitantes le encontraron a él cuando ya se daba por perdido.
Allí habían renunciado a las viejas creencias, adoptaron nuevas costumbres más igualitarias y querían hacerle trabajar, algo que él nunca había hecho, acostumbrado desde siempre a tener todos los caprichos a su disposición. Pensó en la forma de recuperar la fortuna guardada en su refugio, así las cosas volverían a ser como debían y en aquella ciudad terminarían postrándose a sus pies, pero si les contaba la verdad de sus intenciones a los habitantes de la ciudad, nunca le seguirían y si lo hacían sería para robarle, entonces para convencerles, volvió a acordarse de Miriam a la que había abandonado en el refugio, ni siquiera recordaba que llevaba tiempo muerta, solo fue consciente de aquel hecho cuando tras abandonar a sus compañeros a su suerte consiguió por fin regresar al refugio y encontrarla allí inerte en la cama, tal y como la dejó. Enloqueció del todo, limitándose a vivir como un auténtico animal. Días después la compuerta del refugio volvió a abrirse, los mutantes lo habían encontrado, aterrado cogió lo primero que encontró como arma, un afilado cuchillo de la cocina y se escondió, entonces escucho voces conocidas llamándole, eran Julia y sus compañeros de aventuras. ¿Cómo habrían logrado huir? Seguro que querían robarle su dinero para convertirse en los amos de la ciudad o peor aún, podía ser que hubieran pactado con los mutantes y ahora venían a entregarlo a él también, sea como fuera, tenía que impedir que se salieran con la suya. Escondido en una de las habitaciones cuando Cesar entró seguido por Julia le clavo el cuchillo y lo mismo estaba apunto de hacer con ella cuando fue reducido por Casandra y un desconocido que al principio confundió con Pablo. A pesar de su resistencia, lograron atarlo y encerrarlo. Durante un rato gritó y forcejeó, pero lo único que logro fue que lo amordazaran. Finalmente a pesar de la impotencia y la rabia que le hervía por dentro, se calmó y empezó a pensar como salir de allí, vio un trozo de cristal roto en el suelo, se arrastró como pudo hasta allí, se dio media vuelta como pudo y tanteando logró cogerlo; se cortó las manos y sintió el dolor y la sangre saliendo de sus dedos, pero lo importante era conseguir liberarse, salir de allí y evitar que sus captores se salieran con la suya. Casi tenía las ligaduras cortadas cuando la puerta se abrió, era Julia; lloraba y llevaba un cuaderno en la mano, entonces le vino en un flas un lejano recuerdo, el de su propia hermana escribiendo en una libreta similar a esa. 
 ─ ¿Como pudiste tratar así a tu propia hermana? ─ le recriminó aquella mujer con ira mientras él la miraba con ojos desorbitados 
─ ¿Qué te hizo convertirte en un monstruo? En la ciudad no eras así yo… yo…
 Julia se echó a llorar sin ser consciente del leve tirón con el que Arturo había logrado cortar sus ataduras. 
 ─ Después de esto no se si merece la pena que te llevemos de vuelta a la ciudad ─ consiguió decir la mujer antes de darse media vuelta con la intención de salir de la habitación.
 Arturo se incorporó, abalanzándose sobre Julia antes de que llegara a la puerta, la mujer calló al suelo golpeándose la cabeza contra una pequeña mesa y perdiendo el conocimiento. El se soltó las ligaduras de los pies, se los masajeó un poco y se incorporó. ─ ¡No… no dejaré que os llevéis mi dinero! ─ le dijo en tono amenazante a Julia tras quitarse la mordaza de la boca.

 Jotacé.

viernes, 24 de abril de 2015

(D. F. 45) LA VERDAD SOBRE ARTURO


 …Aquella fue la primera vez que Arturo la forzó a yacer con ella, Miriam intentó defenderse inútilmente y él la abofeteó, luego le agarró de las manos le arrancó la poca ropa que llevaba puesta y la penetró, cuando estaba apunto de eyacular, sacó su miembro para seguidamente correrse sobre el cuerpo desnudo de su hermana. 
 Así era como terminaba el tercer cuaderno de las memorias de Miriam. Casandra un tanto turbada por lo que acababa de leer cerro la libreta, cogió aire y se dispuso a abrir otra; En ese momento apareció Adrián por el pasillo, sobresaltándola.
 ─ Ey, no me has despertado para que te sustituya en la guardia. Creía que te habías quedado dormida ─ dijo en voz baja.
 ─ Me has asustado ─ contestó Casandra. 
─ No, en realidad estaba absorta con esto.
 ─ Esta bien, descansa un rato, ya sigo yo con la guardia… y déjame algunos de esos diarios, me vendrá bien un poco de lectura.
 Casandra le dejó los cuadernos que se acababa de terminar, llevándose el resto con ella. Después de entrar en el cuarto de baño, ya un poco más limpio de cómo lo habían encontrado al llegar al refugio, se acomodó en la habitación como pudo cerca de la puerta para seguir leyendo los diarios a la tenue luz proveniente del pasillo. 
 El resto de los diarios eran una consecución de abusos y vejaciones de Arturo a su hermana, la cual llego a vivir como un auténtico animal, ni tan siquiera se molestaba en ponerse algo de ropa, para evitar que su hermano se la rompiera como las primeras veces. De tanto en tanto aparecía con un cubo de agua y la obligaba a lavarse y a limpiar la habitación. 
 Casandra fue pasando de una libreta a otra, saltándose los párrafos más terribles y duros hasta que cansada y un tanto horrorizada, decidió ir directamente a la última libreta. A pesar de las precauciones de Arturo, este la volvió a dejar embarazada, como ocurriera otras tantas veces a lo largo de los años en los que inevitablemente termino el acto sin poder evitar contenerse. En cuanto Miriam empezó a sentir los primeros síntomas, como en las otras ocasiones, tomo la determinación de evitar pasar nuevamente por todos aquellos sufrimientos. Un día aprovechando que Arturo dormía fue hasta la inmensa despensa, cogió un bote de pastillas. Según Arturo, servían para curar enfermedades y dolencias, pero si te las tomabas de golpe podías llegar morirte, por esa razón debían ir con cuidado, le llegó a prevenir en más de una ocasión. Miriam se tomo un bote entero, escribió algunos renglones cada vez más torcidos de despedida, describiendo los síntomas de las pastillas.
 “Antes de morir esconderé estos diarios donde mi hermano no pueda encontrarlos, como siempre he hecho. Si alguna vez alguien más tiene la oportunidad de leerlos que sepa quien es en realidad.” 
 Aquella fueron sus últimas palabras. Inevitablemente Casandra empezó a llorar por Miriam y a pesar de ser un llanto ahogado y casi silencioso, despertó a Julia, dormida unos metros más lejos.
 ─ ¿Qué te pasa?
 ─ Toma, lee ─ respondió Casandra con voz ronca, pasándole una de las libretas al azar. 
Julia empezó a leer y durante unos minutos permaneció en silencio, pero al ver la crudeza allí descrita y como era en realidad Arturo, el hombre con el que ella llegó a compartir lecho, sintió unas nauseas terribles, arrojó la libreta al suelo y corrió al cuarto de baño para vomitar de pura repugnancia. Ahora empezaba a entender muchas cosas.

 Jotacé

viernes, 17 de abril de 2015

(D. F. 44) LOS DIARIOS DE MIRIAM


Según decían los diarios de Miriam, poco después de encerrarse en el refugio con Arturo, unos ladrones trataron de entrar; Casandra se preguntó, quien podría querer entrar a robar en un refugio cuando se está terminando el mundo, probablemente mutantes, supervivientes buscando refugio o tal vez… No aquello era demasiado monstruoso. Al principio, en los primeros meses, Arturo fue amable con su hermana.
 ─ Ahora no hay nadie que nos diga que tenemos que hacer hermanita ─ le decía.
 A pesar de la ausencia de sus padres, fueron tiempos relativamente felices. Aunque ella a veces quería leer y estudiar como había hecho hasta aquel entonces, su hermano le criticaba por ello. Siempre dejaban las cosas de cualquier manera, tan solo cuando los restos de comida y la ropa empezaba a estorbar, empezaban a ordenar aquel desaguisado, pero la pereza siempre podía con ellos y terminaban dejando sus labores a medias, total nadie vendría a decirles que hacer o no. Bajo la vivienda había un gimnasio con piscina, donde intentaban mantenerse en forma, a veces se tomaban todo aquello como un juego.
Pasaron los años y Miriam empezó a experimentar cosas que nunca antes había sentido, incomprensibles para ella, como sangrar sin estar herida. Cuando le preguntó asustada a su hermano este le dijo que era la regla y no tenía de que tener miedo, que le pasaba a todas las niñas cuando se convierten en mujeres; su cuerpo cambió y empezó a ver a su hermano de forma diferente, también él la mirarla de otra forma distinta, una vez lo sorprendió en su habitación desnudo y tocándose su miembro erecto, cuando le preguntó que estaba haciendo, este la hecho de allí sin darle más explicaciones; minutos más tarde la buscó para contarle que eran hermanos y por esa razón no podían hacer ciertas cosas que hacen un hombre y una mujer por muchas ganas que tuvieran. Después de aquello trató de coincidir lo menos posible con ella, que se sentía cada vez más sola y desamparada, hasta que una noche mientras dormía, el entró en su habitación.
 ─ Esto en otras circunstancias estaría mal, pero estamos solos y no hay nadie que nos pueda juzgar ─ dijo Arturo susurrándole en el oído.
 ─ ¿Qué quieres decir?
 ─ No te preocupes, no te haré daño. Su hermano empezó a desnudarla acariciándola y besándole por todo el cuerpo. Aquella primera vez le dolió un poco, pero pronto se convirtió en una costumbre de la que ninguno de los dos podía pasar, hasta que un día empezó a sentir nauseas y a rehuir de Arturo, su cuerpo empezó a sentir nuevos cambios, empezó a engordar y su hermano se enfadó con ella.
 ─ ¡Estás embarazada! ¡¿Por qué has tenido que quedar embarazada?! 
─ ¡¿Qué?! ¡No lo sabía y tampoco se como evitarlo!
 Sufrió mucho cuando dio a luz, escuchó los llantos de su hijo y perdió el conocimiento. Cuando despertó, Arturo le dijo que había estado apunto de morir, ella le pregunto por su hijo y él le dijo que había muerto al poco de nacer. Ella lloró, le costaba soportar la pérdida de su hijo y tendía a echar a su hermano cuando venía a verla, de tal modo que solo venía para traerle comida y bebida. Le costó mucho reponerse, pero finalmente se decidió a salir de su habitación. Cuando Arturo le preguntó como estaba, ella permaneció en silencio, cogió algo de comer y volvió a encerrarse en su habitación. Solo salía para ir al gimnasio cuando presentía que su hermano estaba durmiendo. Las pocas veces que coincidían, comprobó que también el comportamiento de su hermano se había vuelto más hosco. Un día mientras ella dormía, Arturo entró en su habitación, trató de echarlo como en otras ocasiones, pero él era más fuerte y la forzó…

 Jotacé.

viernes, 10 de abril de 2015

(D.F.43) UN POCO DE ORDEN







Julia se ocupaba tanto del herido como del prisionero, que atado como estaba se limitaba a echar espumarajos por la boca, insultando e increpando a los que consideraba ladrones e invasores, ni tan siquiera se había dejado vestir para cubrir sus vergüenzas, sino se calmaba, sería un problema para ellos llevarlo de vuelta a la ciudad subterránea, donde los especialistas se ocuparan de su trastorno. 
Casandra, continuó con su exploración de aquel inmenso refugio, recogiendo, ordenando y limpiando aquel desorden dejado por Arturo en los años de soledad, acostumbrado como estaba desde niño a que un criado o una asistenta vinieran a hacerle la limpieza. Por lo que les contó a Julia, antes que todo se desmoronara, sus padres se fueron a recorrer el mundo dejándolos a él y a su hermana al cargo de un tutor. Aquel hombre fue una de las víctimas del gran primer cataclismo que desembocó en aquel mundo de pesadilla y Arturo, junto a su hermana pequeña, corrieron a esconderse allí dentro, tal y como les habían enseñado sus progenitores, esperando a que regresaran a buscarles, cosa que nunca ocurrió. 
Adrián se ocupó de revisar los generadores ya un tanto maltrechos por la falta de revisión y mantenimiento, razón por la cual las luces parpadearan constantemente y el aire estaba un poco enrarecido, en su propio refugio Adrián se convirtió en un experto en ese tipo de menesteres. 
Cuando Casandra entró en el dormitorio donde permanecía el cadáver momificado y empezó a ordenar allí dentro, encontró varias libretas de hojas un poco acartonadas y amarillentas, con el nombre de una mujer Miriam; el tiempo se le pasó rápido leyendo el contenido de las mismas, hasta que apareció Julia, buscándola para la cena. 
─ ¿Qué haces? ─ preguntó la mujer intrigada. 
─ Mira lo que he encontrado. Tal vez esto nos aclare un poco más quienes son Arturo y su hermana. La última libreta databa de unos seis meses atrás. ─ supongo que sí, pero ahora será mejor que bajemos abajo, la cena está lista. 
 Cenaron en la misma estancia donde estaba Cesar acostado, hablaron de las libretas y acordaron hacer guardias durante aquellas horas de descanso, por si surgían problemas con Arturo. Poco más tarde se acomodaron en aquella habitación menos uno de ellos que pasaría la noche junto a la puerta del prisionero. Casandra hizo la primera guardia, llevándose los cuadernos con ella para revisarlos durante aquellas horas que permanecería en vela. El primero de aquellos diarios pertenecían a 20 años atrás y Miriam apenas tenía doce o trece años, cuando se vio obligada a aquel encierro obligatorio con su hermano Arturo de casi diecinueve años. 
 “Nuestro tutor, preocupado por su familia nos ha dejado solos en el refugio, dice que regresará con su familia. Aquí hay sitio para todos o al menos eso es lo que dice él, pero Arturo no está de acuerdo, dice que lo único que quiere es quedarse con la fortuna de nuestra familia, aprovechando la ausencia de nuestros padres.” Casandra se quedó petrificada, el mundo que conocían se estaba desmoronando a su alrededor y aquel monstruo solo pensaba en el dinero. Fascinada por lo que decían los diarios siguió leyendo, saltándose las partes aparecían más repetitivas. 

Jotacé.

viernes, 3 de abril de 2015

(D.F. 42) ATAQUE DE LOCURA


A pesar de estar en territorio presuntamente amigo, para evitar riesgos innecesarios Cesar iba delante de Julia, la cual llamaba a Arturo con la esperanza de que hubiera sobrevivido y llegado al refugio antes que ellos. Detrás de una de las puertas, tuvieron la impresión de oír un ruido; Cesar apartó a la mujer y entró el primero, para encontrarse con un afilado cuchillo de cocina clavado en el costado, la resistencia del traje de supervivencia evitó que la hoja penetrase demasiado, aún así dejó al hombre fuera de combate durante unos minutos. Ante sus ojos, Julia vio a Arturo, aunque no parecía él, iba completamente desnudo y su mirada era la de un loco, con el cuchillo ensangrentado en la mano. La mujer retrocedió gritando aterrorizada ante aquella visión de pesadilla.
 ─ Habéis venido a quitarme mi dinero y mis posesiones, para hacerme trabajar como un esclavo en vuestra ciudad. ¡Pero no lo conseguiréis! 
 Julia trató de salir corriendo, pero Arturo saltó sobre ella haciéndola caer al suelo y ya le iba a asestar una puñalada cuando Cesar se abalanzó sobre él impidiéndoselo; los dos hombres forcejearon en el suelo, pero la herida de Cesar le dejaba en inferioridad de condiciones ante la locura de Arturo, que enseguida se colocó encima de él dispuesto a asestarle una nueva puñalada, Julia logró evitarlo dándole un contundente golpe en la cabeza dejándolo medio atontado durante unos escasos segundo, tambaleante, se levantó de nuevo para contraatacar, cuando llegaron Casandra y Adrián los cuales consiguieron por fin desarmar, reducir e inmovilizar al enloquecido Arturo. 
 ─ ¿No será ese vuestro compañero perdido? ─ preguntó Adrián. 
 ─ Eso me temo ─ contestó Casandra 
─ ¿Estáis bien? 
─ No del todo ─ le respondió Cesar presionándose la herida con la mano. Julia se arrodillo ante él para mirar la puñalada, haciendo que Cesar se quitara tanto la máscara como la parte superior del traje, dejando al descubierto su torso. 
─ ¡Atad bien a Arturo y encerradlo en algún sitio que no estorbe! 
─ Ordenó Julia mientras ella abría una de las mochilas buscando el botiquín de primeros auxilios. 
─ ¡No os saldréis con la vuestra! ¡Yo regresaré a la ciudad con mi fortuna y me adueñaré de todo! ─ dijo Arturo desvariando cada vez más mientras Casandra y Adrián se lo llevaban de allí maniatado. Julia que también se había quitado la máscara curaba la herida de Cesar. 
─ Prométeme que esto no te hará cometer una locura como la de Pablo. No quiero más bajas. 
─ Tranquila mujer, me las he visto con heridas peores que no me han impedido seguir adelante ─ contestó Cesar sonriéndole. 
Cuando regresaron Casandra y Adrián, ayudaron al herido a levantarse para llevarlo a uno de los dormitorios de los que disponía el refugio. 
─ ¿Se sabe algo de la hermana de Arturo o era una invención suya para arrastrarnos asta aquí? ─ preguntó Cesar acomodándose en la cama 
─ Sí la hemos encontrado, pero me temo que llevaba meses, tal vez años muerta ─ dijo Casandra mientras Adrián a su espalda asentía. 
─ Con esa herida, será mejor que nos pongamos cómodos asta que podamos salir. ¿Dónde habéis dejado a Arturo? Esto es inmenso ─ dijo Julia que parecía haber tomado el mando. 
─ Encerrado en una de las muchas habitaciones de este sitio 
─ respondió Adrián. 
─ Entonces habría que poner un poco de orden este sitio mientras se recupera el vejestorio ─ ironizó Casandra sonriendo a su padrastro. 
─ Muy graciosa ─ contestó Cesar devolviéndole la sonrisa. 

Jotacé.

viernes, 27 de marzo de 2015

(D.F. 41) ALCANZANDO EL OBJETIVO



Los trajes de supervivencia evitaron que les llegara el pestilente olor desprendido por las aguas de aquel río, infestado de criaturas que se alimentaban de la podredumbre que lo cubría, también evitaban a los molestos insectos voladores, compañeros inseparables en su travesía río abajo. Pero a medida se acercaban al mar, eran aquellas enormes y desgarbadas gaviotas mutantes, las que buscaban en ellos el alimento perfecto, en un principio pudieron hacerles frente con sus armas convencionales, pero una vez en el mar, aquellas aves se convirtieron en incordio imposible de echar de allí, por cada una que abatían, aparecían otras cinco. Ya mar adentro, Cesar y Adrián, sacaron los botes de humo con los que finalmente consiguieron echarlas de allí. La travesía duro un par de interminables horas. La embarcación se adentró en la parte de la ciudad inundada; una zona antaño residencial, con grandes chalets de lujo, para albergar a las clases más privilegiadas, pero ahora medio inundadas por el mar, en ruinas, con aquellas especies de algas gris verdoso cubriéndolas casi en su totalidad, en su interior podían ver el movimiento de algunas especies anfibias, que se habían adaptado a las nuevas condiciones de aquel mundo devastado.
 Cuando el barco por fin tocó tierra, decidieron atarlo a una antigua señal de tráfico, por si se veían obligados a huir de la misma manera de la que habían llegado. Al bajar de la embarcación, el agua les llegaba por debajo de las rodillas y decidieron alejarse lo más rápido que pudieron de allí, para evitar así un mal encuentro, pronto llegaron a una zona alta y seca. Casandra, sacó el mapa de la mochila de Cesar y después de dar unas cuantas vueltas, siempre alerta, encontraron la casa que antaño perteneciera a la familia de Arturo. Por el tamaño de aquellas ruinas era evidente que fueron muy poderosos. 
 Buscaron el acceso al búnker en el interior del sótano y accedieron gracias a la contraseña que en su momento les dio Arturo. Siguieron las medidas de seguridad pertinentes, para poder acceder, sin embargo en el interior, el aire a pesar de estar totalmente descontaminado, destilaba un penetrante olor, mezcla tanto de excrementos, como de podredumbre, adentrándose en las fosas nasales de los visitantes, la cual cosa les hizo recolocarse nuevamente sus trajes de supervivencia y evidentemente sus máscaras. 
 El refugio era inmenso y a pesar del desorden y la suciedad reinantes allí dentro, se podía ver que imitaba el lujo que en su día había caracterizado a la vivienda del exterior. 
 ─ ¡¿Hola?! ¡¿Hay alguien aquí dentro?! ─ gritó Cesar.
 ─ ¡¿Arturo, estás aquí?! ─ preguntó Julia esperanzada.
 Nadie respondió a las llamadas de los expedicionarios. 
 ─ Esto es inmenso, será mejor que nos dividamos para explorarlo ─ sugirió Casandra.
 Así lo hicieron, dividiéndose en parejas, Cesar y Julia por un lado y Casandra y Adrián por otro. Casandra, con más experiencia que Adrián y que además conocía a Arturo, abría la marcha, por si el que fuera uno de sus compañeros en la expedición, hubiese logrado llegar allí antes que ellos. Al abrir lo que parecía la puerta de uno de los dormitorios, vio un bulto tumbado en una cama y tapado por una sábana.
 ─ ¿Arturo eres tú? ¿Eres su hermana? ─ preguntó acercándose despacio a la figura que les daba la espalda. ─ Hemos venido a buscarte. Nos envía Arturo.
 El cuerpo permaneció inmóvil y silencioso, Casandra le dio la vuelta para encontrarse con la horrible visión de un rostro momificado y desfigurado por la muerte. Un grito proveniente de otra estancia la sobresaltó todavía más, Casandra y Adrián salieron corriendo de la habitación, hacia lo que parecían los gritos de Julia pidiendo ayuda en otra estancia.

Jotacé.

viernes, 20 de marzo de 2015

(D.F. 40) FIN DE LA CAZA



A medida que fueron pasando las horas, la esperanza de capturar con vida a los fugitivos se fue disipando y los vigilantes que Roca puso en las pocas salidas abiertas de las alcantarillas, se pusieron cada vez más nerviosos, la luz del día se les hacía insoportable y la lluvia acida les corroía las gruesas ropas con las que trataban de protegerse. Roca estuvo tentado de enviarles aviso para que dejaran ya su guardia y despejaran las salidas por las que otras alimañas de las que alimentarse pudieran salir del subsuelo de las ruinas; pero cada vez que lo sugería, Lilith, que había demostrado tener mucho más liderazgo que él, le hacía desistir. También habían puesto vigilancia cerca del río por si aparecía algún rastro de cadáveres semidevorados o lago parecido, sin embargo divisaron algo bien distinto. Primero fue el sonido de un motor lo que les llamó la atención, por un momento creyeron que era alguna extraña y terrible criatura, apunto estuvieron de salir corriendo, hasta que uno de ellos vio la embarcación surcando las cenagosas y pestilentes aguas río abajo. Corrieron a toda velocidad para alertar a su jefe. Pero cuando este llegó con más hombres, la embarcación ya había desaparecido. Siguieron la orilla del río adentrándose en territorio “enemigo”, por suerte los mutantes de aquella zona al igual que ellos normalmente, solo salían durante la noche. Una vez en las cercanías del mar, en lo alto de lo que antaño fuera uno de los edificios más altos de la ciudad, pudieron divisar a lo lejos lo que creyeron debía ser la embarcación ya muy lejos, mar adentro y en la orilla del río contraria a la de ellos, claro que también podía ser un pez grande y moribundo asediado por las hambrientas gaviotas que volaban a su alrededor tratando de devorarlo, entonces de aquel bulto lejano, empezó a salir humo confirmando así las sospechas de los mutantes. Ahora sí que podían dar por finalizada la caza. Se apresuraron en regresar a su zona y buscar un lugar seguro donde descansar esperando la llegada de la noche. Al regresar por fin a su hogar y contarle a Lilith lo ocurrido, para su sorpresa ella les dijo que si en aquella embarcación iban los fugitivos, tenían que haber salido de alguna parte. Durante los días siguientes la mujer mutante, obsesionada con los prisioneros escapados, hizo regresar a Roca y a otros mutantes al interior de las alcantarillas para registrarlas, en busca de más humanos “normales”, pero aquella fue una empresa infructuosa para los mutantes, algunos murieron víctimas de las alimañas que allí encontraron y apunto estuvieron de sufrir una rebelión en sus filas, por suerte el aprovechar la exploración para cazar algunos animales de más, apaciguó los ánimos de los supervivientes. Les fue imposible encontrar alguna de las entradas al refugio de las alcantarillas donde ahora habitaban María, Roma y su hija Pétalo, ni tan siquiera vieron las pequeñas cámaras por las que eran observados, por los tres habitantes del refugio. 
 Aún les quedaban los objetos que les habían sustraído a los que fueran sus prisioneros, latas de comida, las telas impermeables de la tienda, y sobretodo las armas, largos y afilados cuchillos de brillante filo y aquellas extrañas armas de fuego que no tardarían en aprender a utilizar, tanto para cazar, como para hacerles frente a sus enemigos de otras zonas, aunque las municiones eran muy limitadas y más de la mitad las llegaron a desperdiciar durante el aprendizaje. En unos meses, todo volvería a la relativa normalidad, la comida enlatada apenas les duro unas horas, las municiones unos pocos días y en algunas semanas los cuchillos estarían tan oxidados como el resto de herramientas que solían usar.

 Jotacé.

viernes, 13 de marzo de 2015

(D.F. 39) AMARGO ADIOS


Julia, deseaba salir del refugio, regresar a la ciudad subterránea y volver a ver a su familia, el tiempo que pasaba en el refugio se le hacía eterno. Para Adrián en cambio, aquellas últimas horas en el que había sido su hogar, durante la mayor parte de su vida, que además debía enseñarle a Roma como funcionaba todo en el refugio y ayudar a los demás con los preparativos, apenas encontraba tiempo para conocer a Casandra, por la que se sentía muy atraído y mucho menos para pasarlo con su madre ya que a lo mejor era la última vez que pasaban juntos. Allí había todo lo necesario para el regreso, provisiones, armas y en una de las salidas que daba a un pequeño embarcadero subterráneo habían amarradas dos embarcaciones, una de la cuales usarían para salir de allí despistando eficazmente a los mutantes que pudieran seguir buscándolos en la superficie. Pronto lo tuvieron todo listo para la partida y llegó la terrible hora de las despedidas. Todos le habían cogido mucho cariño a la pequeña Pétalo y también a su madre, sin la cual posiblemente ya estarían muertos o seguirían en manos de los mutantes.
 ─ Quiero que sepas que siento mucho la muerte de tu hijo, que culpas a los míos de su muerte, así que te pido disculpas por todo lo que has pasado ─ le dijo Roma a Julia.
 ─ Los tuyos le tenían reservado un destino peor que la muerte y con sus heridas no se si habría llegado asta aquí. En cualquier caso al final fue él el que decidió su propia muerte. En eso no tuviste nada que ver y no tengo nada que perdonarte, más bien al contrario, gracias a ti aún tengo una oportunidad de regresar con los míos.
 Las dos mujeres se abrazaron.
 ─ ¿Estáis seguras de no querer venir con nosotros? Aún estáis a tiempo de cambiar de opinión ─ preguntó Cesar a Roma y a María que afirmaron con la cabeza rechazando así la oferta del líder de la expedición 
─ de todas maneras sabiendo de este lugar, en cuanto pueda organizaré otra expedición para ver como van las cosas por aquí.
 Primero Roma y luego María abrazaron al hombre para despedirlo, también Pétalo se echó a sus brazos, Cesar le había dado a la niña una seguridad que nunca antes sintió. Julia le agradeció a la señora María toda hospitalidad, que les habían ofrecido, gracias a ella se desahogó por la perdida de su hijo. Luego fue el turno de Casandra, se despidió de Roma, de su hija y de María.
 ─ Hazme un favor querida y cuida de mi hijo ─ le pidió la anciana a la joven mientras la abrazaba haciéndola sonrojar.
 Pero si hubo una adiós especialmente emotivo fue la de Adrián con su madre, al pobre se le formo un nudo en la garganta que apenas le permitió hablar.
 ─ Te quiero mama y… ¡Ejem…! Volveré en cuanto pueda.
 ─ No te preocupes por mi y vive tu vida, hijo, vive tu vida.
 Las cámaras que daban al embarcadero señalaban que todo estaba despajado, en el exterior llovía pero sabían que la lluvia cesaría poco antes de que salieran con la embarcación. Cerraron la puerta que daba al refugio dejando a las dos mujeres en el interior, se pusieron sus máscaras y abrieron la compuerta que daba a los pasadizos que comunicaban con el exterior y más concretamente con el embarcadero. 
Las fétidas aguas del río estaban infestadas de insectos, sobre todo mosquitos, por suerte sus trajes los protegían de tan insidiosas criaturas. Los expedicionarios, ahora dos hombres y dos mujeres, entraron en la embarcación ya cargada con las provisiones. Cuando la lluvia cesó del todo, Adrián puso el motor en marcha y salieron por fin al exterior.

 Jotacé.

viernes, 6 de marzo de 2015

(D.F.38) PLANES INMEDIATOS


 ─ Adrián os ayudará a llegar al refugio del que vino vuestro compañero y a regresar a vuestra ciudad subterránea ─ les explicó María
 ─ Eso es estupendo ─ exclamó Casandra mirando a Adrián.
 El chico se sonrojó y la anciana sonrió al ver la reacción de su hijo.
 ─ ¿Pero, que hay de ti María? Sería conveniente que vinieras con nosotros ─ dijo Cesar sospechando la respuesta.
 ─ ¡Es lo mismo que opino yo! ─ Exclamó Adrián.
 ─ Los dos sabéis que estoy demasiado mayor para salir de aquí.
 ─ Yo y mi hija nos quedaremos con ella ─ intervino ahora Roma.
 ─ Ese no era nuestro trato, allí hay médicos que podrían ayudaros.
 ─ Yo solo quería un lugar donde criar a Pétalo a salvo de los salvajes de la superficie, por mi parte ya has cumplido tu parte del trato. ¿Puedes asegurarnos acaso que podamos ser curadas y tratadas como al resto de los habitantes de vuestra ciudad? 
 ─ Siempre se puede intentar ─ contestó el hombre.
 ─ Aunque así fuera a lo mejor somos nosotras las que no nos adaptaríamos. No, no arriesgaré más la vida de mi hija cuando ya he encontrado un lugar seguro, si es que la señora María nos acepta con ella.
 ─ Claro que sí ─ dijo la anciana acariciando la cabeza de la niña.
 ─ Solo hay un último favor que quiero pedirte a ti y a tus compañeros ─ continuó Roma. 
 ─ Tú dirás.
 ─ Tiempo, solo uno o dos días asta que aprendamos el funcionamiento de este sitio. El joven puede ser un buen maestro y los mutantes de ahí afuera os darán por muertos y dejarán de buscaros.
 ─ ¿Pero, qué hay de Arturo? ¡Puede que siga vivo ahí afuera y necesite nuestra ayuda! ¡Yo ya he perdido a uno de mis hijos y perder a alguien más…! ─ Se lamentó Julia.
 ─ Es posible que muriera antes que Pablo o que regresara a su refugio donde ya estará a salvo con su hermana, si hay otras posibilidades, el buscarlo ahí afuera sería como buscar una aguja en un pajar, sin contar con los riesgos que eso conllevaría. Nuestra misión ahora es para su hermana. Si sigue en el refugio, sabemos donde está y tenemos los códigos de acceso. Si ha conseguido llegar allí mejor para él. Julia miró al resto de los expedicionarios buscando apoyo, finalmente Casandra la cogió del hombro comprensiva.
 ─ Cariño, ahora mismo esta es la mejor opción para regresar. Tú ya has perdido demasiado en esta misión y en casa tienes familia que te espera.
 El cansancio y la desesperación hicieron mella en Julia y terminó echándose a llorar por todos lo acontecimientos vividos en las últimas horas.
 ─ Vamos cielo, acompáñame a la cocina, te prepararé algo caliente que te reconforte ─ dijo María yendo hacia Julia. 
 Mientras le preparaba una infusión, la anciana le pidió a Julia que le hablara de su familia, que le contara como era su vida en la ciudad; Julia le habló de Damián el hombre de su vida, de los dos hijos que tenían en común, Lucas y Laia y sobre todo de su primogénito perdido Pablo, fruto de una relación anterior; rememoró como había perdido la vida en los túneles y lloró, lloró asta que prácticamente se le secaron los ojos. Cuando termino la infusión, la anciana la acompañó hasta su habitación, donde calló por fin rendida en un profundo y reparador sueño del que despertaría unas cuantas horas más tarde, con más ánimos y fuerzas renovadas.

 Jotacé.