jueves, 11 de junio de 2026

CALABAZAS EN EL TRASTERO 16: ASESINOS HISTÓRICOS (VVAA) 11/06/2026


Ilustración de portada: Miguel Puente Molins.

Maquetación y diseño: Kachi Edroso y Miguel Puente.

Corrección de estilo:Juan Ángel Laguna Edroso.

Pólogo (cortesía de Nocte): Anna Morgana Alabau.

Autores: Adrián Artiles Santana, Alfonso Cáceres Reneré, José Chica Calaf, Irene García Cabello, Laura Gil, Javier Lacomba Tamarit, Fernando López Guisado, Ángeles Mora, Gema del Prado Marugán, Manuel Mije, Rebeca romero, Alejandro Valiente Lourtau, Jaume Vicent Bernat y Victor Villanueba Garrido.

Un proyecto de la asociación cultural La Biblioteca Fosca.

Edición: Saco de huesos ediciones.

Ana Morgana Alabau, en su prólogo ya nos dice que no todos los monstruos son animales carnívoros, ni seres venidos de otros mundos, que el peor de los monstruos al que se puede enfrentar un ser humano es otro ser humano, capaz de pensar, pero o bien por carecer de empatía hacia el prójimo o por disfrutar con el dolor ajeno se convierte en un auténtico monstruo para los de su propia especie, capaz de cualquier atrocidad. Y este hecho lo veremos reflejado en todos o casi todos los relatos de esta antología.

Gema del Prado nos narra en su relato Ese extraño condimento en la sopa, las andanzas de una peculiar cocinera, que gusta de dar a sus comensales tal como dice el título un extraño ingrediente que en muchos casos los llevará a la tumba.

Jaume Vient nos cuenta la historia de Vlater, al que muchos consideraban un inútil, pero que en aquella Europa de entreguerras fue capaz de conseguir carne de la mejor calidad al mejor precio, carne de cerdo según les dice a sus clientes, lo que no les dice es que los “cerdos” andan a dos patas.

Victor Villanueva nos traslada ahora al Londres Victoriano, cuando un tal Jack el destripador andaba suelto y era la comidilla en todas partes, incluso en los clubes más exclusivos de la ciudad, donde un viejo general, recuerda habérselas visto con otro tipo de asesino, con muchas más víctimas en su haber, en las colonias indias, un fanático religioso, que mataba para satisfacer a su diosa de la muerte.

En Hubo un tiempo en chicago, Javier Lacomba, nos cuenta la historia de otro tipo de asesino, uno que entierra a sus víctimas en argamasa de construcción, mientras en las calles de la ciudad se anuncia la llegada del circo de Búfalo Bill.

En Celda de Castigo de Alejandro Valiente, se nos cuenta como un científico trata de averiguar en qué forma la luna llena puede transformar a un hombre tal vez en un hombre lobo, investigando al asesino Manuel Blanco Romasanta, al cual tienen que aislar en dichas noches para evitar que dañe o mate a sus compañeros de celda.

José Chica Calaf, nos lleva a la edad media y nos narra en En el nombre de Dios, el juicio al asesino Gilles de Rais, acusado de asesinar a campesinos y niños, pero a pesar de lo terribles que estos eran y teniendo en cuenta que sus víctimas estaban en el populacho, ¿qué intereses podían ocultar dicho juicio en aquellos que ostentaban el poder?

En Principio de identidad Alfonso Cáceres Reneré, nos habla del asesinato por suplantación de identidad, algo que a priori puede parecer sencillo si la víctima es tu propio hermano gemelo, ¿quién iba a notar la diferencia?

Laura Gil y Rebeca Romero nos cuentan a través de los ojos de una criada, las atrocidades de Erzsébet Bathory. Una historia real, la historia de la varonesa sangrienta, capaz de bañarse en tinas, con la sangre de doncellas para intentar conservar eternamente su juventud.

En Anatomía en West Port. Ángel Mora, nos cuenta la historia de un profesor de medicina que precisa cada vez de cuerpos más frescos para sus clases de anatomía y de cómo, sus dos desalmados proveedores se las ingeniarán para conseguirlos frescos y jóvenes, sin que nadie sospeche de donde los sacan.

Fernando López guisado en Comegente, nos cuenta la historia de un sacerdote, que cree en el perdón de todos los pecados hasta que conoce a un peculiar reo que le gustaba degustar de sus víctimas y que poco parece arrepentirse de los festines de carne humana.

El Ángel Sanguinario de Adrián Artiles, nos narra los desmanes de frau Irma Grese, destinada en la sección femenina del campo de concentración de Auschwitz y de como sacia sus sádicos apetitos sexuales, torturando hasta la muerte a las jóvenes judías que caen en sus garras.

Manuel Mije, nos cuenta en La mosca y la posibilidad mil, la historia de un joven que cree haber encontrado un trabajo en tiempos de penuria como aprendiz de carnicero, pero lo que no sabe es que más valdría a ver seguido en la miseria, antes de caer en las garras de unos asesinos que ven en él, más que un aprendiz, una buena mercancía que vender a sus selectos clientes, sí, una vez más la mejor carne al mejor precio oiga.

Y para finalizar, Irene García Cabello nos narra las andanzas del Vampiro de Dusseldorf, que aterroriza las calles de la ciudad, tiñéndolas del rojo de sus víctimas más inocentes.

Y con este último relato, finalizamos esta terrible antología dedicada al peor de los monstruos con el que se puede encontrar el ser humano, el propio ser humano.

Jotacé.




 

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