martes, 27 de diciembre de 2011

(L.P. 07) HISTORIAS DE VAMPIROS


Mónica se encontraba en una extraña encrucijada, por un lado su hermana Elena no quería hacerle caso y seguía con sus pesquisas para averiguar quien era el causante de la muerte de Andrés y encima, el nuevo compañero de piso de Jota la estaba ayudando. En cuanto a Jota, con el que mantenía las distancias, ahora le había aparecido esa exnovia y ella estaba más confusa que nunca. En ese momento cayó en la cuenta, de que quizá Diana, podía haber conocido al antiguo compañero de Jota antes de morir. Esa misma tarde, cuando salió del trabajo, tuvo la oportunidad de preguntárselo, cuando se encontraron en la puerta.
- ¿Conociste al antiguo compañero de Jota?
- ¡¿Daniel?!- dijo Diana sorprendida.- ¿Jota te habló de él?
- Más o menos…
- Si que le conocí, ¿Qué sabes tu de él?
- ¿Yo…? Que… murió. Si me perdonas, tengo cosas que hacer.
Podía ser que Diana supiera en lo que Daniel se había convertido tras su muerte, pero no quería meter la pata. Tampoco Diana sabía si Mónica lo sabía o no, aunque aquella pregunta le hizo sospechar que sabía más de lo que decía y el único que la podía sacar de dudas era el propio Jota y poco más tarde, cuando se encontró él se lo preguntó. Jota le contó la historia de Mónica, de sus novios mafiosos y de las visitas nocturnas del vampiro de Daniel, al que terminó acudiendo para que le ayudara a rescatarla.
Minutos más tarde, Jota y Diana llamaban a la puerta de Mónica.
- Diana, conoce el secreto de Daniel, estaba aquí cuando todavía era humano y lo conoció de vampiro.- dijo Jota.
- ¿Qué? No entiendo
- Creímos que te gustaría saberlo. Además, necesitamos tu ayuda.- dijo ahora Diana.
- En realidad es Daniel el que la necesita, la de todos.
- ¿Qué le pasa? ¿Necesita una transfusión? Ya te dije mi opinión al respecto.
- En realidad, es todo lo contrario. Tenemos que impedir que mate a alguien y tu testimonio puede ayudarnos.- dijo Diana.
- Me dijiste que él no mataba a sus victimas.
- Y no lo hace, es decir normalmente no. Si nos dejas entrar te lo explicamos.
Una vez dentro del apartamento de Mónica.
- Daniel es un vampiro joven y solo necesita alimentarse tres o cuatro veces al mes, a menos que sea su víctima la que lo convoque todas las noches y le pida beber de su sangre.- le explico Diana
- ¿Y como puede ser eso?
- Cuando él se alimenta de alguien, a partir de ese momento tiene poder sobre su víctima, pero al parecer lo que nadie sabe, es que su víctima también puede ejercer ese mismo poder sobre él, solo tiene que saber quien era cuando estaba vivo y en lo que se ha convertido.
- Pero es absurdo. ¿Por qué querría alguien hacer eso?
- Para convertirse en vampiro, hay quien se traga todas esas novelas románticas que se han puesto de moda.- dijo Jota.
- ¿Y eso puede pasar?
- Si eres mordido por un vampiro mayor si, pero Daniel no lo es.
- No sabía que había distintas clases de vampiros.
- En realidad hay tres clases de vampiros. Hay gente que sin haber sido mordida por uno de estos seres, se convierten en vampiros después de muertos, es como si estuvieran predestinados desde su nacimiento. Durante toda su vida se comportan ajenos al dolor y al sufrimiento ajeno, aparentemente es gente normal, pero esa falta de afinidad hacia el prójimo puede inducirles a cometer terribles crímenes sin que sientan ni el más mínimo sentimiento de culpa.- explicó Diana.
- Si, así era la abuela de Daniel. Ella fue quien lo convirtió a él.
- La sangre de estos vampiros, puede esclavizar a los vivos y su mordedura, condena a aquellos de los que se a alimentado a menos que ella muera antes que su victima y pueden incluso convertirse en animales.
- ¿Y las otras dos clases de vampiros?- preguntó Mónica.
- Cuando mueres, después de que te haya mordido uno de estos vampiros mayores, en ese momento te conviertes en un vampiro menor, en una especie de apéndice, como una mano o un pie del vampiro mayor, ahora formas parte de él vampiro que te convirtió, tu cuerpo y los recuerdos de la persona que fuiste le pertenecen a él. Si el vampiro mayor muere, los menores, se liberan del yugo, pero siguen siendo vampiros y en eso se convirtió Daniel después de que matáramos al vampiro de su abuela.
- ¿Y qué hay del otro… del niño?
- ¿El niño?- preguntó Diana.
- Se refiere al enano.- dijo Jota.
- ¿Lo conociste? También es un vampiro libre… y muy viejo, tal vez tenga un siglo o dos… Lleva mucho tiempo vagando de un sitio a otro… Algo que no pueden hacer los vampiros mayores, ellos están atados al lugar en el que murieron y que les vio nacer como vampiros.
- ¿Y tú quien eres, Diana o Buffy la cazadora de vampiros?- preguntó Mónica.
- Muy graciosa.
- En serio, que sacas ayudando a un chupasangres.
- Digamos que a los vampiros mayores no les gustan los libres, así que estos nos avisan cuando aparece alguno de los mayores. Estos siempre están conspirando.¿Entonces qué, nos ayudarás? Según me ha contado Jota, él te ayudó a ti.
- Si… después de hacerme un par de visitas nocturnas para alimentarse.- Por un momento los tres se quedaron callados.- Está bien, os ayudaré…

Jotacé

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