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jueves, 27 de junio de 2013
lunes, 24 de junio de 2013
(H.C. 24) UNA OFERTA DE TRABAJO
Las autoridades tanto
bíraras como terrestres, fueron informadas de la captura del espía
Hugo Cortes por parte de los bíraros. Los terrícolas reclamaban al
prisionero, era un traidor para los suyos y eran ellos los que debían
juzgarlo y más si los bíraros deseaban evitar un incidente
diplomático. La noticia también llegó al Cristóbal Colón.
-
Muy pronto lo han capturado- dijo la capitana Otomo malhumorada.
-
Si consiguió escapar del Colón, quizá pueda hacerlo de una prisión
bírara- dijo Robmed.
- Quizá, pero aquí tubo un poco más
de ayuda… y probablemente los bíraros habrán tomado sus
precauciones.
- Por otro lado a los piratas no les interesará
que llegue vivo a la Tierra y se sepa la verdad, su auténtico espía
volvería a estar bajo sospecha.
- Hemos enviado a uno de nuestros
mejores hombres a una muerte casi segura y encima estamos casi como
al principio, incluso puede que peor.
- Es un riesgo que había que
correr y todavía no está todo perdido.
Una
nave lanzadera biraro, llego al satélite colonial donde Hugo estaba
preso, con la orden de devolver al prisionero humano con los suyos.
Para los bíraros, el cuerpo de un humano les traía sin cuidado
y puesto que Hugo solo era un prisionero, ni tan siquiera se
molestaron en devolverle su ropa, limitándose a encerrarlo en lo que
ellos consideraban una celda, una jaula de barrotes demasiado
separados entre si para un humano, pero que sin embargo estaba
suspendida a una altura considerablemente alta, con lo que la caída
podía ser mortal y desnudo como estaba se sentía todavía más
indefenso si cabía. Unos pequeños robots voladores, incapaces de
soportar demasiado peso, se ocupaban de acercarle la comida y el
agua. Sus compañeros de prisión se comunicaban entre ellos por
medio de silbidos y pitidos, como los de los pájaros, pero más
altos, ese era su idioma, el de los bíraros. Uno de ellos se dirigió
a él en el idioma terrícola, aunque sonaba como la voz de un loro
tratando de imitar el lenguaje humano.
-¿Qué hace un humano en
una prisión bírara?
- Ojala lo supiera. Estoy acusado de
espionaje, primero por los míos y luego por los tuyos.
-
Ya veo. ¿Lo eres?
- No, pero poco importa cuando nadie te
cree. ¿Y tú que has hecho?
- A mi me soltarán pronto, solo soy un
polizón que busca una oportunidad en las colonias. De pronto
la pequeña jaula de Hugo empezó a moverse hacia una de las
salidas. - Parece que vas a salir de aquí humano. ¡Espero
que tengas suerte!
- ¡Gracias!
Sin estar esposado, pero
con una cadena atada al cuello como si fuera un animal, fue
trasladado por los pasillos del satélite, bajo la mirada de los
diferentes bíraros con los que se cruzaba, que lo miraban con
curiosidad, a él le ocurrió lo mismo con los primeros seres
extraterrestres que llego a ver durante su estancia en el Cristóbal
Colón. Al llegar al hangar, descartó el salir corriendo y subirse
en otro caza, probablemente le costara llegar a los mandos de una
nave bíraro, eso sin contar con tener el equipo apropiado ni la
fuerza suficiente para librarse de sus guardianes, tampoco sabría
donde ir. Los soldados Bíraros que le custodiaban, le pasaron la
correa que lo mantenía atado a los guardias que habían venido a
buscarlo, cruzaron palabras en aquel extraño idioma que era como el
piar de las aves y luego sus nuevos guardianes, lo empujaron hacia la
lanzadera, encerrándolo en la pequeña celda que había en su
interior. Poco después la nave despegó del hangar para perderse
entre las estrellas, hacia un destino incierto.
En la pequeña
nave hacía todavía más frío que en el satélite y más cuando se
abrió la puerta de la celda.
- Valla, valla… no está mal
lo que veo- dijo Norma, la mujer que lo había perseguido en el
planeta Oceana
- ¡¿Qué haces tú aquí?!- dijo Hugo
sorprendido.
- Por lo que se ve, liberarte de tus… “amigos”
los bíraros- contesto ella irónica, pasándole una bolsa de viaje
que llevaba en la mano.
- Hemos oído hablar de tus habilidades como
piloto y como creo que te has quedado sin trabajo. Hugo
abrió la bolsa, en la que encontró todas las pertenencias que le
habían quitado los bíraros.
- ¿Y a quien le debo la carta
de recomendación?- preguntó mientras sacaba la ropa de la bolsa y
empezaba a vestirse.
- Un amigo común. Todavía no estas en la
organización, querido. Así que yo de ti me abstendría de hacer
demasiadas preguntas.
- ¿Y si no acepto la oferta?
-
Digamos que no tienes mucha elección tal como están las cosas, la
única manera de seguir vivo es aceptando la proposición, así que
tú mismo.
- Está bien, pues tú dirás.
- De momento, te
prefería mejor sin ropa- dijo Norma desabrochándose su ajustado
mono de vuelo.
- ¿Es esto una prueba?
- Tal vez-
dijo ahora en un susurro.
Norma le agarro por la nuca, se lo
acercó y lo beso, mientras le desabrochaba también a él el mono de
piloto introduciendo su mano hasta sus partes pudientes.
La auténtica lanzadera de los
bíraros que había sido enviada a recoger al prisionero llegó a la
estación espacial con sus órdenes, para encontrarse con que el
prisionero ya había sido trasladado. El humano se había burlado de
ellos al igual que antes lo había echo de los suyos.
Por la gravedad que notó al bajar de
la nave, era evidente que el hangar donde había aterrizado la nave,
estaba emplazado en un planeta, probablemente con atmósfera propia,
sin embargo le era imposible saberlo con seguridad, ya que en ningún
momento del viaje se le había permitido ir a la cabina de pilotaje y
durante su breve estancia allí tampoco se le permitió subir a la
superficie. La oficina donde se encontró con su anfitrión, tenía
los ventanales cerrados y estaba iluminada con luz artificial. Era
evidente que sus anfitriones querían que Hugo ignorara en que
planeta se encontraba, probablemente era un asentamiento ilegal, que
carecía de control colonial.
- Ahora conocerás a Dios, es el que
maneja el cotarro.
- ¿Dios?- dijo Hugo sonriendo
socarrón.
El tamaño de todo era enorme, como del sitio donde
había estado preso, tamaño bíraro y un bíraro era el que le
esperaba en la oficina.
- Así que tú eres el piloto nuevo- dijo
el jefe de los contrabandistas con su chillona voz de
bíraro.
- Y tú… ¿Dios?
- Cuando llegue el
momento sabrás por que me llaman así. De momento serás enviado a
una de nuestras bases en los asteroides. Servirás de enlace entre
las colonias… ¡Ah! Y que te den otra ropa… ese uniforme canta
mucho.
- Tú mandas jefe.
Jotacé
sábado, 22 de junio de 2013
"Believe The Unbeliever" Nuevo Video Clip de "A Tempered Heart"
Comparto el Video clip de unos amigos que saben hacer buena musica.
Que lo disfruteis.
Jotacé
jueves, 20 de junio de 2013
DESIGNIOS DE UNA GUERRA (Gracia Pérez)
En esta fascinante obra, la autora nos traslada al pasado y reconstruye magistralmente lo que podría haber sido una historia real ambientada durante la turbulenta Guerra Civil
Española en la sierra de Gredos.
Quedan reflejadas las miserias y crueldades de la guerra, el ambiente de temor, la tensión, los golpes de los dos bandos, hasta la parte más oscura y miserable de la condición humana, que
las circunstancias sacan a la luz de manera evidente. Aunque el relato también destaca por dejarnos disfrutar del amor, la amistad y la solidaridad entre los compañeros.
La novela nos habla de todo ello bajo la atenta mirada de Julia, que se ve obligada a dejar su infancia para convertirse en una mujer fuerte, capaz de luchar por sus ideales y la libertad.
lunes, 17 de junio de 2013
(M.N.07) PERSECUCIÓN NOCTURNA
Ahora Doña Carmen, era
Doña Eulalia, sabía todo lo que ella sabía y veía todo lo que
ella veía. Aquello era más que una conexión telepática, era como
si Doña Eulalia fuera una extensión de si misma, como un brazo o
una pierna, también era aquella enorme gata blanca o cualquier otro
animal nocturno del que decidiera tomar su apariencia, era poderosa y
lo sabía.
Hacía rato que sentía próxima una presencia extraña
y cuando la puerta del edificio se abrió para dejar entrar a su
nieto, lo vio con sus agudos y felinos y también con los de doña
Eulalia. Un niño con cara de anciano o un anciano con cara de niño,
la espiaba desde lo alto de la azotea del edificio de enfrente. Con
la puerta cerrada sería extraño que doña Eulalia se la volviera a
abrir para dejarla salir, al menos con su nieto delante y atravesarla
como atravesó la lápida de su tumba habría resultado todavía más
extraño, así que subió las escaleras de cinco en cinco, ahora el
edificio le pertenecía y sabía en que apartamentos estaban sus
inquilinos, convirtiéndose en una especie de niebla, se escurrió
entre puertas y ventanas, para salir por fin a la calle, donde se
transformó en una enorme ave, un depredador nocturno, una lechuza
blanca, que subió volando asta la azotea donde había estado aquel
ente, pero este ya había desaparecido. Convertido en una extraña
nube ascendía ya por el cielo, alejándose de la ciudad, doña
Carmen seguía notando su presencia y emprendió la persecución.
Aquel ser era parecido a ella, pero distinto, más viejo y con menos
poderes, en realidad podía notar que nunca había sido como ella.
Pero tal vez, podría darle algunas explicaciones antes de matarlo,
ya que el hecho de que la estuviera espiando, lo convertía en una
amenaza. Liberó a Doña Eulalia de su influencia, para que la mujer
pudiera seguir con sus quehaceres diarios, mientras ella se centraba
en su persecución.
El paisaje bajo sus ojos cambiaba a
medida que se alejaba de la ciudad. Aquella nube, se había alejado
muy rápidamente y le costaba mucho darle alcance, pero terminaría
haciéndolo, ella lo sabía. Sobrevoló otros pueblos y ciudades,
ríos, bosques y montañas en pos de su escurridiza presa,
acercándose milímetro a milímetro. Las horas pasaban y notaba como
sus poderes disminuían a medida que se alejaba del lugar que le
había visto renacer en la muerte. El ser que ya parecía estar a su
alcance, empezó nuevamente a alejarse y a tomar distancia, cada vez
más rápido y aunque ella, incansable no cesó en su empeño, la
claridad del inminente día la hizo descender y tomar tierra, donde
se vio transformada nuevamente en la anciana que era, o que había
sido en sus últimos días de vida, sin los achaques que suelen tener
los vivos, pero si con algunas de sus limitaciones.
El día la había
sorprendido lejos del lugar al que pertenecía y sabiendo que
continuar con la persecución era inútil, decidió emprender el
viaje de regreso, sin importarle la distancia, aunque pronto
comprendió que se había alejado más de lo que creía, un solitario
transeúnte se lo confirmó al pararse ante ella y preguntarle algo
en lo que parecía francés. Ella lo ignoró como fingiendo sordera y
el hombre se le acercó para hablarle un poco más fuerte al oído,
ella lo agarró y acercando su boca al cuello de su víctima, empezó
a succionarle la sangre a través de los poros de la piel, asta que
su presa calló inconsciente, eso le dio fuerzas para seguir andando
un rato más.
Llegó a una tumba desconocida, escondida en un bosque
y olvidada por los habitantes más próximos del lugar y por el
tiempo transcurrido. Apenas una piedra desgastada y sin señal alguna
de las inscripciones que una vez tubo, indicaba el lugar, perfecto
para el reposo de un vampiro perdido y lejos de su autentico lugar de
reposo, se arrodillo en aquel montón de tierra cubierta de hierva y
apoyando allí sus manos, se vio transportada a aquel oscuro lugar,
dos metros bajo tierra.
Doña Carmen, que nunca había sido
aficionada a la lectura gótico fantástica y a decir verdad a ningún
otro tipo de literatura y que sus únicas referencias estaban en
algunas películas que había visto con su nieto, estaba aprendiendo
a las duras las reglas de su nueva existencia. A la vez que
cerraba los ojos en aquel lugar de descanso, fue consciente, de los
huesos removiéndose en otra tumba, en otro lugar ahora lejano, pero
que a pesar de la distancia los sentía como propios, lo que notaba
con todos los recuerdos de quien había sido en vida, era al hombre
que la había recogido dos noches a tras, cuando ella misma despertó
y del que se alimentó sin esperar a que parara el coche, provocando
aquel mortal accidente. Ahora aquel cuerpo, con todos sus recuerdos y
experiencias le pertenecían como el suyo propio y se agitaba en la
tumba esperando por salir y alimentarse.
Aunque doña Eulalia seguía
atada a ella y podía ver lo que ella veía y saber lo que la buena
mujer sabía, ahora doña Eulalia había vuelto a tomar el control,
eso era lo que la diferenciaba del hombre del accidente, este estaba
muerto y era ella la que movía completamente sus hilos, en cambio la
portera, aún teniendo el control sobre ella y aunque su sangre
corriera por las venas de aquella mujer, seguía viva, consciente y
la distancia hacia que hubiera perdido casi por completo el control
sobre ella.
Daniel salió aquella mañana a
trabajar como cualquier otro día y le extrañó la ausencia de la
portera en la escalera, el encuentro con ella de la tarde anterior le
había parecido demasiado extraño, como si hablara con su propia
abuela, incluso el comportamiento de Selina, la gata de aquella mujer
le había parecido raro, como si pudiera entender lo que ellos decían
y así se lo contó a su amigo Jota en el trabajo.
- ¿Y no
será que echas de menos a tu abuela? Después de todo te has criado
con ella y la acabas de perder, supongo que es normal.
- Yo, no sé
lo que es, Jota. Pero hasta que hagamos los cambios y te vengas a
vivir allí… Yo… yo…
- Supongo que si a mis padres no
les importa que vallas a comer, tampoco les importará que te quedes
a dormir una temporada, cuando llegue a casa se lo preguntaré.
- Gracias tío, te lo agradezco.
Los padres de Jota
estuvieron de acuerdo, a cambio de un pequeño alquiler por el tema
de gastos, cosa a la que Daniel estuvo totalmente de acuerdo, en
aquel momento hubiera pagado lo que fuera por salir una temporada de
aquel agobiante piso. Aquella misma tarde, fueron a buscar las cosas
más imprescindibles de Daniel. Al salir de allí, se encontraron con
doña Eulalia, la buena mujer parecía un poco trastornada.
- ¿Le
pasa algo doña Eulalia? ¿Dónde está Selina, su gata?
- ¿Mi
gata? No es una gata de verdad… es… es…
La mujer pareció
desfallecer y tuvieron que ayudarla a entrar en la casa, por suerte
para ellos, en ese momento entró doña Maruja, siempre al tanto de
todo lo que pasaba, se quedó con la anciana asta que empezó a
recuperarse.
- ¿Qué te vas de viaje?- pregunto
Maruja.
- No, voy a vivir unos días en casa de mi amigo Jota,
mientras hacemos reformas en el piso, luego él se instalará
conmigo- dijo señalando a su amigo.
- A tu abuela no le gustará-
dijo doña Eulalia levantando la vista hacia los dos jóvenes.
- Con todos mis respetos señora, creo que a doña Carmen
le gustaría saber que su nieto no está solo- dijo Jota.
- Y
no estará solo joven… eso te lo puedo asegurar… ella… ella…
sigue… aquí- dijo la anciana misteriosa. Jota le parecía
increíble lo que acababa de oír cuando salieron del edificio, pero
su amigo Daniel estaba pálido.
Jotacé.
jueves, 13 de junio de 2013
UNA VIDA Y UN AMOR (Francisco Pelufo Martínez)
Francisco Pelufo Martínez, popular en el mundo literario por Kokoro (Carlos Kokoro Aguilar), seudónimo con el que publica y acreditado en los foros sociales como Esveritate, anteriormente a esta faceta poética, por ser uno de los críticos políticos más leído y con más prestigio, no sólo en España; sino también, en gran parte del extranjero, destacando su conocida trascendencia en Latino América. Llegó al mundo, un 8 de mayo, de un año en el cual nació un artista. Dedicado toda su vida a su familia y trabajo, entre otras, su ocupación principal fueron las Artes Gráficas, actividad en la que creó su propia empresa a los 20 años y aunque nunca se dedicó de lleno al mundo literario, siempre estuvo vinculado a él directa o indirectamente. Comenzó escribiendo sobre política, teniendo la relevancia anteriormente mencionada por foros diversos y obteniendo innumerables éxitos, premios, distinciones y reconocimientos. Tanteó a la poesía, realizándose en este aspecto, por casualidad y se enganchó a dicha escritura de tal manera que esa gran, más que afición, le hizo abrir un blog, en el que sus visitas se multiplicaban de manera espectacular; había nacido Kokoro y era para quedarse. Ha obtenido en Miami el primer PREMIO PLUMALAS 2011 de poesía. Y de ahí hasta la actualidad, fue una sucesión de hechos y datos que comienza hoy desde su andadura literaria virtual, plasmándose ese su gran sueño, con su primer poemario, el cual no será el último y con el que pone de manifiesto el arte del buen hacedor en verso y poesía, eso sí, peculiar y siempre a su manera.
lunes, 10 de junio de 2013
(H.C. 23) LOS DIOSES LIBERTADORES
El
convoy que llevaba a los esclavos hasta las minas de los dioses,
estaba formado por veinticinco soldados a los que había que sumar su
jefe y dos subalternos. Era un secreto a voces que a lo largo del
viaje desde la costa a las minas, algunos soldados se aprovechaban de
los esclavos durante sus guardias, o con la complicidad de sus
compañeros, sobretodo de las mujeres, a pesar de la prohibición de
tocarlos, los mismos jefes hacían la vista gorda o participaban
ellos mismos de aquella superioridad. ¿De todas maneras, quién
creería a un esclavo? Eso era lo que parecía que había ocurrido en
un principio con la desaparición de aquellos dos soldados y la
esclava, pero cuando los encontraron muertos en el bosque y sin
ningún rastro de la hembra, enseguida supo que la esclava había
sido liberada con la ayuda de algún cómplice, probablemente y a
pesar de que las huellas se perdían en el bosque, el o los atacantes
debía ser gente del pueblo descontenta con la dictadura impuesta por
aquellos dioses. Mandó enviar a uno de sus subalternos a seguir las
huellas con otros cuatro hombres y puso patas arriba el poblado,
colocó vigilantes en las dos entradas, más para evitar que escapara
alguien que para vigilar el exterior. Sacó a todos los lugareños de
sus casas y los encerró en el templo que presidía el poblado,
fuertemente vigilados mientras el resto de sus hombres lo registraban
casa por casa. Poco importaba si para esclarecer la verdad tenía que
incendiar el pueblo entero. Al atardecer, empezó a inquietarle
la tardanza de los soldados que habían abandonado el pueblo. La gran
estrella que alumbraba a aquel mundo, estaba ya apunto de llegar a
las copas de los árboles del bosque próximo al poblado, cuando de
allí aparecieron dos monturas que se acercaron a la entrada.
Manteniéndose lo suficientemente alejados mandaron llamar al jefe de
la escuadra.
- ¡¿Quiénes sois y qué queréis?!- grito el
jefe
- ¡Mi nombre no importa! ¡Vengo con la esclava que dos de
vuestros soldados querían violar en el bosque!- dijo Fizo desde su
montura.
- ¡¿Acaso debo agradecerte que la traigas de vuelta?!
¡¿Sabes quien mato a mis hombres?! - ¡Yo maté a tus
hombres, los dioses me protegieron cuando enviaste a los otros cinco
que también están muertos! ¡Pero los dioses quieren daros una
oportunidad si soltáis al resto de los esclavos y dejáis tranquilos
a los habitantes del pueblo!
- ¿Los dioses? Ese pobre
idiota debe estar loco- dijo el subordinado.
- tal vez, pero creo
que las monturas que lleva son las de los cinco hombres que enviamos.
No me fío un pelo, me huele a una trampa.
- ¿Y qué sugieres que
hagamos?
- Envía a cinco hombres más a que los capturen y
manda llamar a los demás, que estén alerta. Poco después,
cinco monturas salieron en persecución de los dos fugitivos, pero
estos se mantuvieron en su puesto hasta que los perseguidores
estuvieron lo suficientemente cerca, entonces dieron media vuelta a
sus monturas y se dirigieron nuevamente al bosque. Todavía los cinco
soldados no se habían acercado a los árboles cuando de sus copas,
aparecieron cinco relámpagos que abatieron a los cinco
jinetes.
- ¡No pueden ser los dioses! ¡Ellos están de
nuestro lado!- dijo el subordinado asustado.
Casi todos los
soldados acudieron a las murallas al ver lo que había pasado. Fizo y
Kina volvieron a aparecer.
- ¡Ya os había dicho que los
dioses están de nuestro lado! ¡¿Qué decís ahora!? ¡¿Os
rendís?!- Grito nuevamente Fizo.
- ¡No se quien os ampara,
pero yo he estado ante los verdaderos dioses! ¡Son ellos los que nos
mandaron coger esclavos para las minas!- gritó el jefe de los
soldados.
- ¡¿Qué clase de dios manda matar y esclavizar
a otros nativos?! ¡¿Son dioses o demonios los que os envían a
vosotros?!- volvió a gritar Fizo.
- ¡¿Si los que te envían a ti
son tan poderosos, por que no han venido personalmente a liberar a
los esclavos?!
En ese momento como contestación a su pregunta,
se escucho un gran estruendo de voces y pisadas acercándose desde el
interior del pueblo, eran sus habitantes y los esclavos. Apenas cinco
hombres se habían quedado guardándolos y solo diez soldados
quedaban guardando las murallas, todos ellos se sentían rodeados y
derrotados.
- ¿Pero quien…?
Habitantes y esclavos
abrieron un pasillo por el que dejaron pasar a uno de aquellos
pequeños dioses, era Robert, al parecer había conseguido penetrar
en el pueblo por la parte de atrás, a pesar de su estatura, con su
fuerza y rapidez le fue sumamente fácil poner fuera de combate a los
vigilantes. El subordinado disparó su pequeño mosquete, pero el
pequeño proyectil apenas hizo retroceder al androide, que aparte de
su inmunidad como robot, tenía la de la ropa, casi indestructible
ante armas tan primitivas. El jefe de los soldados le cogió el
mosquete y lo tiró junto al suyo y el subordinado se derrumbó
pidiendo perdón por su pecado ante el dios que acababa de aparecer.
Poco después Fizo, Kina, Hugo y Yumi, fueron también asta
el pueblo y sus habitantes se inclinaron ante ellos.
- ¿Por
qué estáis aquí? ¿Qué pecado hemos cometido?- dijo el jefe de
los soldados.
- ¿Pecado? El pecado o mejor dicho el
delito no es vuestro, sino de aquellos que no deberían estar entre
vosotros y os están manipulando, obligándoos a esclavizar a los de
vuestra misma especie- dijo Yumi.
- ¿Nuestra misma especie? Fíjate
bien estimada diosa, su color de piel y hasta el lenguaje que hablan
es distinto al nuestro, que somos el pueblo elegido, ellos apenas
habían oído rumores de la llegada de los dioses- dijo el
subordinado.
- ¡A mi me parecéis todos iguales!- dijo
Hugo
- ¡Vuestras diferencias no están en el color de piel, en
el idioma o la religión que podáis profesar! ¡Vuestras diferencias
están en pensar que eso os hace diferentes! ¡Superiores o
inferiores al resto!
- Pero los que nos enviaron…- intentó
decir el jefe de los soldados.
- ¡Como ya he dicho! ¡Ellos no
deberían estar aquí! ¡Y nosotros tampoco! ¡Pero vinimos en su
busca para devolverlos al lugar al que pertenecen! ¡Por desgracia
fracasamos! ¡Ahora debemos regresar a ese lugar en las estrellas
para pedir ayuda! ¡Y eso solo lo conseguiremos con uno de esos
pájaros voladores en los que ellos llegaron!
- ¿Y nosotros
que tenemos que hacer?- dijo el sacerdote del pueblo.
-¡De vosotros
depende si queréis dejaros someter y esperar a que llegue la ayuda o
rebelaros ante unas leyes injustas por muy divina que parezca su
procedencia!- dijo ahora Robert.
Esa noche, aldeanos, soldados
y esclavos organizaron una fiesta en honor de sus libertadores. Hugo
y Yumi pudieron volver a pasar juntos la noche, como lo hacíeron
durante su viaje marítimo, también Fizo parecía haber encontrado
en Kina una compañera fiel e inseparable.
Para la mayoría de los
soldados, poco importaban ya, que aquellos dioses se hubieran visto
obligados a matar a algunos de sus compañeros para abrirles los
ojos, sin embargo, el subordinado logró convencer a tres de ellos
para huir durante la fiesta en el vehículo motorizado y advertir a
los que seguía considerando sus auténticos dioses, de lo ocurrido
en aquel pueblo.
Jotacé.
jueves, 6 de junio de 2013
MARGARITA Y EL MAESTRO (Margarita Bokusu Mina)
QUERID@ LECTOR/A, ANTE TODO HACERLE SABER QUE COMPRANDO ESTE LIBRO COLABORA A QUE LA AUTORA, QUE LUCHA POR DEJAR ATRAS LA POBREZA, RECIBA SUS UNICOS INGRESOS. UN SALUDO Y GRACIAS.
Sinopsis: Margarita es una española de 38 años que, en 2008, después de llevar un cuarto de siglo escribiendo diarios, cartas y pequeños relatos inéditos, decide que es hora de publicar su primera novela a ver si sale de la precariedad pues, a pesar de estar licenciada en Filología Inglesa, haber enviado miles de currículos, etc. el mercado laboral la ignora. Esto, y mucho más, relata Margarita. Los demás personajes cuentan otras extraordinarias aventuras.
Otros han dicho: "La presente obra se halla construida sobre la experiencia y la reflexión, el análisis emocional y la mirada hábil y lúcida de la autora. En ella, los sentimientos y las relaciones se muestran y desgranan con fluidez, tejiendo un fresco de gran efectividad de cara al lector. Desde una perspectiva exenta de altivez, con las armas del recuerdo y la restauración fiel, se nos ofrece una realidad personal desprovista de disfraces u ornamentos innecesarios, y se logra atrapar, sin aparente esfuerzo estilístico, al que se acerca a estas páginas."
lunes, 3 de junio de 2013
(M.N. 06) LA DECISIÓN DE JOTA
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Los
padres de Santiago, siempre ávidos de protagonismo, se ocuparon de
asistir a Daniel con los papeles de la herencia de la Señora Carmen.
Ya que Dani era su único pariente vivo, le pertenecía aquel viejo y
recargado piso, de muebles antiguos, fotos de santos, ese papel de
color sepia en las paredes y el olor de la anciana mujer, todavía
impregnándolo todo, era como si ella siguiera todavía allí y así
se lo hizo saber a su amigo Jota, durante los minutos del almuerzo en
el trabajo.
- Es normal que te sientas mal y lo siento
colega… En estos casos lo único que se me ocurre, son los tópicos
de siempre, es ley de vida, la vida sigue, etc…
- No me
malinterpretes Jota, se que debería sentirme triste y hasta cierto
punto culpable, pero… mi abuela nunca me trató demasiado bien y la
verdad, casi fue un alivio que muriera. - ¿Entonces? No veo
el problema.
- ¿Crees en fantasmas? Por que yo… cada vez que
regreso a casa se me encoge el corazón, es como siguiera allí
vigilándome.
- Ahora tienes algo de pasta, deshazte de sus
cosas, lo que puedas lo vendes a algún anticuario o en eBay, lo que
no, lo tiras. Convierte el piso de tu abuela en tu piso ¡Joder! La
de gente que se tiene que hipotecar la vida por tener un piso… ¡es
como si te hubiera tocado la lotería colega!
- ¡Eh! que los
cabrones del ayuntamiento me han hecho pagar un dineral por los
derechos de sucesión y un montón de papeleo, del que por suerte se
han hecho cargo los padres de Santiago que eran amigos de la vieja.
Además no se si yo solo podría hacer todo lo que tu dices.
-
Bueno, tío se termina el tiempo- dijo dándole un trago a la botella
de agua para terminar de tragar el bocadillo- luego hablamos,
¿vale?
A la salida del trabajo, Jota ya salía por la puerta de
la fábrica a toda prisa como siempre, cuando fue abordado nuevamente
por su amigo.
- ¡Caray! ¡Te pillo por los pelos!
- Si
colega, de aquí cada vez salimos más tarde, así que con razón.
¿Vamos para casa? Mi madre dice que vengas a comer siempre que
quieras, que tienes un plato en la mesa.
Los dos amigos
subieron en el coche de Jota, que arrancó poniendo rumbo a su casa
- Pues la verdad, si no es molestia, ni siquiera sabía
que prepararme de comer. Pero oye… se me ha ocurrido una idea para
solucionar mi problema.
- ¿Qué problema? ¿El de la
comida?
- ¡Joder Jota! ¡Lo de la casa! ¡Si lo hemos hablado
en el almuerzo!
- ¡Ah eso! ¿Qué? ¿Harás lo que te he comentado
antes?
- Supongo que sí, pero necesitaré ayuda…
- Cuenta
conmigo para lo que necesites, ya lo sabes.
- ¡¿Lo dices en
serio?! - Claro…
- Entonces… ¿Te vendrás a
vivir conmigo?
- ¡¿Qué?!- dijo Jota mirando directamente a su
amigo.
- ¡Cuidado!- gritó Daniel.
Jota pegó un frenazo
y el coche se le caló, justo cuando estaba apunto de pasarse un
semáforo en rojo metiendo el morro del coche en el paso de cebra,
una mujer le miró con mala cara mientras cruzaba la calle y el coche
de atrás le pito, cuando tardo medio segundo más de la cuenta en
seguir su camino.
- Pero… ¿Por qué yo? No se, podrías
preguntárselo a tu amigo Santiago o mejor a un a la chica esa
pelirroja que conocimos la semana pasada, parecía que le gustabas.
- ¿Esther…? no creo que quiera- dijo con un suspiro- y
Santiago no querrá seguro… además sus padres nunca lo dejarían y
si así fuera, terminarían metiéndose ellos en mi vida y paso… Ya
tuve bastante con mi abuela.
- Está bien, lo pensaré-
dijo Jota parando el coche cerca de su casa.
- ¡Pero tú has dicho
que podía pedirte lo que quisiera!
- Si, pero no creí que fueras
a pedirme eso. Además ya te he dicho que lo pensaré ¿No? Anda
vamos que tengo más hambre que el perro de un ciego.
Mientras
comían, Daniel les expuso la idea a los padres de Jota, que para
sorpresa de este la acogieron con gran entusiasmo.
- ¡Bueno,
bueno, que todavía no lo he decidido!
- Pues hombre, ya va
siendo hora de que te independices- dijo su padre con bastante
sorna.
- ¡¿Qué pasa?! ¿Es que os molesto?
- No
hijo, claro que no molestas. Tu padre solo está bromeando. Después
de comer y de darse una ducha, Jota fue a dejar a Dani en su
casa.
- ¿Esta tarde has quedado con alguien?
- Si,
con mi amigo paco. ¿Por qué?
- ¿Te importa si os acompaño?
Es que no me apetece estar solo en casa.
- Claro, te conviene salir
un poco.
- Mientras me esperas, entra a ver la tele.
- Esta
bien…
Dentro del piso, inconscientemente empezó a hacer
planes, para pintar y distribuir los muebles en caso de irse a vivir
allí. Entró en las dos habitaciones, primero en la de Daniel y
luego en la de la señora Carmen que era mucho más amplia y que
evidentemente querría quedarse su amigo, que para eso era el dueño
del piso.
- Si prefieres esa habitación, quédatela colega,
yo paso- dijo Daniel saliendo de la ducha.
- Bueno todavía
no me he instalado y solo estoy mirando. Pero si me decido habrá que
hacer muchos cambios.
- Si, si, los que quieras. Poco
después fueron al bar de Charly, punto de encuentro con los colegas,
siempre y cuando las redes sociales cibernéticas lo permitieran y
donde Jota había quedado ya con su amigo Paco.
- ¡Tío esa es
una gran noticia! Si ligáis no tendréis que echar cuentas a nadie
¿y sabéis las farras que nos podemos pegar?- dijo Paco cuando le
contaron lo de compartir piso.
- ¡Eh, eh! ¡Que todavía no
he dicho que me valla a mudar!
- ¡¿Qué?! Entonces, Dani tío
puedes contar conmigo. ¡Ya veras lo bien que lo pasamos!- dijo Paco
cogiendo a Daniel por el cuello amistosamente.
Daniel por su lado
miró con cara de suplica a Jota, viendo lo que se le venía
encima.
- Tampoco he dicho que no lo valla a hacer- dijo
Jota con cierta resignación.
- ¡Joder tío a ver si te
decides! En fin si este tío no quiere, ya sabes que puedes contar
conmigo- dijo Paco soltando por fin a su presa.- Por cierto Alex dice
que si vais a salir el sábado, sobre todo tu Danielillo, parece que
hay alguien interesada en volver a verte.
- Pues…
- Si, claro que iremos… Si me voy a independizar, con el
amigo Daniel, habrá que celebrarlo ¿No?
- ¡Si!- gritó
Daniel- ¡Sabía que podía contar contigo!
Cuando Jota dejó a
su amigo nuevamente en su casa, ya de noche, Daniel encontró dentro
del portal un enorme gato blanco, que se le acercó sin ningún
recelo esperando caricias.
- Valla ¿Y tu de donde sales,
gatito?- dijo acariciando al felino.
- Es gata- dijo Doña Eulalia
que estaba en el umbral de su piso.
- ¿Ah si? ¿Y como se
llama?
- No tiene nombre.
- Ah, pues póngale Selina,
como Catwoman.
- ¿Cómo quién? - Ya sabe la mujer gato
de los cómics de Batman, Selina La gata maulló esperando más
caricias y luego miró a doña Eulalia.
- ¿La mujer gato? Parece un
buen nombre y creo que le gusta el nombre- dijo la mujer
sonriendo A Daniel le pareció ver algo familiar en aquella
extraña sonrisa, que no encajaba con aquella mujer. De pronto la
gata miró hacia la calle y los pelos se le erizaron.
Desde
la terraza del edificio contiguo, un niño con cara de anciano o un
anciano con cuerpo de niño miraba la escena.
- Ya ha empezado,
será mejor marcharse de aquí por un tiempo- se dijo desapareciendo
en una extraña niebla.
Jotacé.
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